Productividad y flexibilidad de las empresas durante la crisis de la Covid-19: Algunas lecciones

Productividad y flexibilidad de las empresas durante la crisis de la Covid-19: Algunas lecciones

de Emilio Huerta (UPNA y FUNCAS) y Vicente Salas (Universidad de Zaragoza)

Los agregados macroeconómicos de PIB, empleo, inversión… esconden en su evolución temporal una gran heterogeneidad interna que dificulta su interpretación. La desagregación de las variables macroeconómicas por sectores institucionales (familias, empresas sociedades no financieras, sociedades financieras y administraciones públicas), permite avanzar hacia un conocimiento más ajustado de la crisis económica causada por la Covid-19.

El VAB total de los sectores institucionales representa aproximadamente el 90% del PIB de la economía. Pero la contribución de los distintos sectores es muy distinta. La aportación al VAB total se reparte entre el 56% procedente de las empresas sociedades no financieras, el 24% que aportan las familias e instituciones sin ánimo de lucro, el 16% que representa las administraciones públicas y el 4% de las sociedades financieras.

Según la Contabilidad Nacional, durante los meses de crisis pandémica, la actividad económica (VAB) retrocede en los sectores de sociedades no financieras y familias (que incluye trabajadores autónomos), se mantiene estable en las sociedades financieras y se expande aceleradamente en el sector de las administraciones públicas.  

El Cuadro 1 muestra la evolución de los agregados; salarios y excedente neto, para el conjunto de los sectores institucionales de la economía en relación con la actividad generada en la economía.

Cuadro 1. Salarios y excedente neto de explotación en proporción del VAB. Variables en MM4. Conjunto de los sectores institucionales

 20182019202020212021
 T IVT IVT IVT IT II
Salarios0,5000,5050,5260,5300,526
ENE0,3420,3370,2980,2710,290
Fuente: Elaboración propia 

En el IVT2018 los salarios representan el 50% del VAB del conjunto de los sectores institucionales de la economía española, proporción que se incrementa ligeramente durante el año 2019, en línea con el ligero aumento que se aprecia en la ratio desde el año 2016. Durante la pandemia, hasta el IT2021, la ratio de salarios sobre VAB aumenta en 3 puntos porcentuales; en el IIT2021, con la vuelta a crecimiento interanuales positivos, la ratio de salarios sobre VAB vuelve a descender ligeramente.

 Una ratio de salarios sobre VAB estable a lo largo de la pandemia significaría que los costes de personal se ajustan perfectamente a la evolución de la actividad; además, si el coste laboral real por trabajador permanece constante en el periodo, la estabilidad de la ratio indicaría que el VAB por trabajador permanece constante; es decir la productividad del trabajo se estabiliza durante la pandemia. Por otra parte, que la proporción de salarios sobre el VAB aumente significa que la productividad del trabajo disminuye. 

Históricamente, en la economía española la productividad del trabajo ha evolucionado de forma contra cíclica, es decir, aumenta en las recesiones y disminuye en los años expansivos. Por el contrario, en otros países del entorno europeo, como Alemania, la productividad del trabajo tiende a disminuir en los años de contracción de la actividad y aumenta en los expansivos. Podríamos decir, por tanto, que durante la pandemia el comportamiento de la productividad del trabajo en la economía española se acerca al patrón observado en la evolución de esa productividad en países como Alemania.

La explicación del comportamiento en Alemania es que el ajuste del empleo a la actividad en las empresas se realiza a través de medidas de flexibilidad interna. Se mantiene el empleo y se compensa con ayudas públicas la pérdida de ingresos de las empresas por la menor actividad. Las empresas alemanas entienden que la aportación del capital humano, su experiencia y formación, es un activo muy valioso para desarrollar las ventajas competitivas de la organización, y hacen un esfuerzo notable por mantenerlo cuando las condiciones económicas son desfavorables. En España, por el contrario, el recurso habitual ha sido la flexibilidad externa. Cuando cae la demanda, la producción disminuye y se reducen las plantillas. Durante la pandemia, las ayudas públicas a través de los ERTE y los créditos ICO, han tratado de mantener la vinculación laboral de los trabajadores con las empresas donde trabajan. Se ha retenido en las empresas en ERTE, el stock de conocimientos y experiencia asociado al factor trabajo de las organizaciones.

En suma, la productividad del trabajo muestra en esta crisis un comportamiento opuesto al que se observa en la crisis financiera, y más parecido al comportamiento pro-cíclico que manifiesta la productividad en otras economías como Alemania. Es todavía pronto para realizar una interpretación definitiva y reconocer si nos encontramos ante una nueva trayectoria de la productividad que refleja nuevos comportamientos de los agentes sociales. La evidencia disponible sugiere que los programas de ayuda pública puestos en marcha, ERTE y créditos ICO, pueden haber contribuido a desarrollar un aprendizaje sobre cómo transitar por las crisis con más flexibilidad interna en las empresas y menos ajustes en el empleo. Pronto sabremos, si en las empresas se vuelve a los viejos hábitos de ajuste en el mercado de trabajo o se ha producido un cambio significativo en la gestión de las recesiones. 

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