El virus también ataca a los impuestos

El virus también ataca a los impuestos

La situación a la que nos está llevando la Covid-19 cada vez compromete más nuestra vida. Nos hablaron de una nueva normalidad. Nueva parece que es, pero de normalidad, nada de nada. 

Sobre la situación sanitaria no me atrevo a opinar. No es mi área y solo me merece respeto, dolor por las víctimas, responsabilidad en mi comportamiento y confianza en la ciencia. 

Así, que voy a comentar uno de los tantos problemas o “efectos secundarios” que nos está trayendo esta pandemia: la disminución de ingresos públicos. 

La Hacienda Foral publicó la semana pasada una caída de recaudación líquida en términos interanuales del 9,7%, es decir, 270,7 millones menos que hace un año. 

Por impuestos la brecha recaudatoria mayor se obtiene en las tasas y otros ingresos que han sufrido una reducción interanual del 23,3%. Seguido de los impuestos indirectos que se han contraído un 16,6% y en último lugar los impuestos directos que han disminuido un 2,7%.

El desglose de impuestos indirectos comienza por el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA, en adelante), que ha disminuido un 8,1%. Le siguen, los impuestos especiales (IE, en adelante), que han reducido su recaudación en un 17,2%, resaltando las caídas de un 19,2% en el de Hidrocarburos y un 8% en el de las Labores del Tabaco. 

En cuento a los impuestos directos, el impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF, en adelante) ha sido uno de los impuestos que se ha mantenido mejor, con una caída del 0,8% y las retenciones de trabajo han aumentado un 1,5%. Este hecho, no es de extrañar porque la campaña que finalizó en el segundo semestre se refería al año 2019, y el impacto de la situación económica tarda más en llegar a determinados impuestos directos. 

El Impuesto sobre la Renta de Sociedades (IS, en adelante) ha disminuido un 7,4% en términos interanuales. Cabe resaltar que los pagos a cuenta han bajado un 41,6%. 

Cabe pensar que aún van a producirse nuevas caídas si aumenta la tasa de paro, que está en torno al 10,1%, ya que ésta tiene un efecto directo sobre las rentas del trabajo y, por tanto, sobre el IRPF. 

A estos hechos hay que añadir el anuncio por la Hacienda Foral de una exención sobre el Impuesto Municipal de Actividades Económicas (IAE, en adelante), también conocido por el nombre de Licencia Fiscal, que hará disminuir la recaudación de las Haciendas Locales (HHLL, en adelante). La buena noticia es que supondrá un leve respiro sobre la actividad económica de los sujetos pasivos a los que se les aplica, y permitirá reducir el gasto anual en tributos locales. A falta de los detalles de la propuesta, auguro que no diferirá de una manera significativa de la que actualmente opera en el Régimen Común desde el año 2003.  

Si se implementa siguiendo los criterios utilizados en las quince CCAA en las que ya se aplica, afectará a aquellos sujetos pasivos:

-Que inician actividad durante los dos primeros años.

-Que sean personas físicas. Se beneficiarían los empresarios individuales (autónomos). 

-Que sean empresas: sociedades civiles y entidades sin personalidad jurídica que constituyan una unidad económica cuya cifra de negocios no supere el millón de euros (también en el Impuesto de la Renta de no Residentes). 

Si se aprobase, estos sujetos pasivos ganarían liquidez obteniendo algo más de capacidad financiera respecto a la situación actual.

Para compensar el descenso en la recaudación de las HHLL (entre 7 u 8 millones de euros), el Departamento de Economía y Hacienda, ha señalado, que compensaría íntegramente esta pérdida.

En último lugar, el Gobierno de Navarra se ha reunido estas últimas semanas con representantes de los sectores agrícolas, ganadero, de transporte y hostelería, y les ha traslado la intención de suprimir la tributación de los módulos del IRPF. La justificación viene dada por encontrar un sistema de tributación más adecuado para estos sectores alejándolos de unos módulos que no recogen la situación económica que les ha generado la pandemia.

En definitiva, con todos estos temas sobre la mesa, tenemos por delante unos meses de cambios y sobre todo un final del año muy complicado en términos recaudatorios para la Hacienda Foral. 

Hay algunas propuestas que pueden venir por parte del Gobierno Central. Una de ellas puede ser la subida del tipo general del IVA del 21%. Medida que generaría un efecto recaudatorio inmediato. Pero gravar el consumo ahora es muy delicado, quizás a futuro, cuando mejore la situación sanitaria. Aún quedan puntos porcentuales para acercarnos al tipo más alto de los países de la Unión Europea que lo sustenta Hungría con un 27%. Con un 25% encontramos a Dinamarca, Croacia y Suecia. Un 24% se aplica en Grecia y Finlandia. El 23% se usa en Irlanda, Polonia y Portugal. El 22% lo aplican Italia y Eslovenia. En el 21% acompañan a España, Bélgica, Lituania, Letonia, Chequia y Países Bajos. Cabe señalar que Alemania aplica un 16%. 

Otras posibilidades serían incrementar los impuestos especiales sobre determinados productos, crear nuevos gravámenes a las malas praxis medioambientales o considerar aspectos tecnológicos susceptibles de ser gravados.

En la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para 2021 se ha anunciado que subirá el IRPF para las rentas altas, tanto de trabajo como de capital y el impuesto del Patrimonio para las grandes fortunas.  Medida con muy poco impacto real ya que afectará solo al 0.08% de los contribuyentes. Además, se incrementará el impuesto de sociedades para grandes grupos empresariales.

La alternativa a las subidas de impuestos, en esta circunstancia tan excepcional para mantener los Presupuestos Públicos, es aumentar la deuda.

Soy prudente a la hora de manifestarme sobre qué va a pasar, porque las decisiones políticas, estamos viendo que van sobre la marcha.  

Un comentario

  1. Este panorama fiscal supone, como bien lo señala el artículo, retos a la política fiscal y recursividad en las decisiones administrativas. Varias preguntas me surgen con este escenario: ¿Cuál es el margen para ampliar la base gravable en detrimento de aumentar concretamente algunos impuestos? ¿Qué papel juegan la eficiencia administrativa en el recaudo de las CCAA? ¿Existe margen para propiciar mayores ingresos fiscales con enajenación de patrimonios del Estado y, en otros casos, mayor productividad de las empresas públicas? En fin, una discusión amplia, necesaria y sensible.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: