Electricidad de Km.0 y el futuro de las minicentrales

Electricidad de Km.0 y el futuro de las minicentrales

¿De dónde viene la electricidad que consumimos en Navarra? No es una pregunta sencilla de responder. En primer lugar, debemos tener en cuenta que la electricidad fluye de forma instantánea. Los generadores de electricidad vierten la energía a las redes donde confluyen los diferentes tipos de electricidad producidos sin posibilidad de discriminar entre unos tipos y otros en el denominado mix de producción de electricidad. Dicho de otra manera, el flujo eléctrico en sus distintas fases (producción, transporte, distribución y comercialización) hace prácticamente imposible conocer la procedencia real de los electrones que llegan a los consumidores finales en cada momento.

“Navarra sólo ha recuperado el nivel de consumo eléctrico de 2008 en 2019…”

Aún así es interesante reflexionar sobre las enormes transformaciones del mix de producción de electricidad en Navarra en los últimos años. Recurriendo a la estadística eléctrica del Ministerio de Industria es posible reconstruir la evolución del consumo y de la producción bruta de electricidad en Navarra procedente de todas las tecnologías (véase la Figura 1). Entre 1986 y 1998 la producción eléctrica en Navarra se multiplicó por cuatro y en 2002 era diez veces superior a la de la primera fecha. Navarra marcó su máximo histórico de producción eléctrica entre 2008 y 2010, con algo más de 7,5 Gwh brutos, una cantidad 30 veces superior a lo generado en 1986. El consumo de electricidad por su parte se dobló entre 1986 y 2003, fecha en la que la producción eléctrica en la Comunidad Foral estuvo por primera vez por encima del consumo. En otras palabras, Navarra pasó de ser demandante neto de electricidad a convertirse en contribuidora neta del sistema nacional de electricidad. También se dejan ver los efectos de la década perdida: ¡Navarra sólo ha recuperado el nivel de consumo eléctrico de 2008 en 2019!

Figura 1

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Fuente: elaboración propia en base a la estadística eléctrica del Ministerio de Industria. Los datos de 2019 corresponden los meses de enero a octubre únicamente.

 

El crecimiento de la producción eléctrica en Navarra se debe fundamentalmente a la puesta en marcha de las centrales de ciclo combinado y a los parques eólicos, que han relegado a la contribución de la hidroeléctrica -que en 1986 representaba el 80 por ciento de la generación en la Comunidad Foral- a menos del 5 por ciento, pese a la incorporación de grandes instalaciones como El Berbel (en 1988) e Itoiz (en 2009). La térmica ha pasado de tener una contribución minoritaria a representar en torno al 35-40 por ciento de la generación eléctrica bruta en Navarra en el presente (véase la Figura 2). Aunque el gran protagonista de la generación eléctrica en la región es sin duda la eólica. Entre 1994 y 2004 se instalaron 36 parques eólicos en Navarra.

Desde la introducción del primer parque eólico en El Perdón en 1995 hasta finales del siglo veinte, la producción eólica de Navarra representó alrededor del 30 por ciento del total de la energía eólica producida en España, cuando la región solo representa un 2 por ciento de la superficie del país como demostró Sandra Miñes en su Trabajo de Fin de Grado en la UPNA. En la producción eléctrica regional, la eólica se viene manteniendo como la primera tecnología desde 2010, con porcentajes que rondan el 50 por ciento de la generación eléctrica bruta en Navarra. También en esta última década empiezan a ser significativas la generación fotovoltaica y la térmica renovable, cuyas contribuciones se asemejan a la de la hidráulica.

Figura 2

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Fuente: elaboración propia en base a la estadística eléctrica del Ministerio de Industria

El crecimiento de la producción y la alteración del mix de producción de electricidad han venido acompañados de instalaciones cada vez más potentes en la Comunidad Foral. De hecho, en 1986 ninguna instalación eléctrica en Navarra superaba los 10 MW. Hoy, el 84 por ciento de la producción eléctrica procede de grandes instalaciones (mayores de 10 MW), un 9 por ciento de minicentrales (de entre 1 a 10 MW), y en torno al 6 por ciento de microinstalaciones (menores de 1 MW) hidráulicas y fotovoltaicas en su mayoría. Hemos pasado del minifundio eléctrico al latifundio eléctrico.

Estas pequeñas centrales, muchas de ellas centenarias y en su mayoría en manos de inversores particulares, están en riesgo de desaparecer. Buena parte de las concesiones de hidroeléctricas o bien están por cumplir su plazo de concesión, o bien se extinguirán automáticamente en el año 2061. Parece necesario establecer un calendario de reversiones en la Comunidad Foral y, en paralelo, alertar a los agentes que podrían tener interés en decidir sobre el destino de las instalaciones y obra civil afectadas, como por ejemplo la Administración local. Las minicentrales hidroeléctricas pueden ser una buena opción continuista de futuro para satisfacer parte de la demanda de manera autóctona (autoconsumo local o regional), evitar el deterioro del medio ambiente y reducir la utilización de combustibles fósiles.

“El consumo de electricidad por su parte se dobló entre 1986 y 2003, fecha en la que la producción eléctrica en la Comunidad Foral estuvo por primera vez por encima del consumo.”

La Agencia Internacional de la Energía (IEA) señala la importancia de incrementar una estrategia basada en las micro-redes energéticas abogando por la utilización masiva de las energías naturales a pequeña escala, en lo que podría denominarse producción de electricidad de Km.0. En el ámbito navarro, cabe destacar que las minicentrales hidroeléctricas actúan como pequeños motores económicos en su entorno.  Al tratarse de una actividad dependiente del emplazamiento específico, las minicentrales son de las pocas actividades económicas que no pueden desplazarse fuera del ámbito rural donde se encuentran, generando así sinergias locales. Por lo tanto, las minicentrales operativas continúan aportando actividad económica a territorios apoyando con su dinamismo el desarrollo rural. Sin la intervención de la Administración la mayoría de ellas acabará como piezas de museo como la que ACCIONA ha donado a la UPNA, para su exhibición en el campus de Arrosadia de Pamplona.

 

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