Mientras se mixtifique la guerra

Mientras se mixtifique la guerra

Más de un millón de personas han pasado ya por taquilla para ver Mientras dure la guerra, la última película de Alejandro Amenábar sobre la contienda civil española de 1936-39. Es el relato de un doble viaje en un tiempo breve: el del general Francisco Franco, desde Marruecos a Salamanca, hasta erigirse en Jefe del Estado, y el de la gran paradoja que atravesó el intelectual Miguel de Unamuno, desde su apoyo al golpe militar hasta la toma de conciencia de su error y su denuncia de la barbarie en el paraninfo de la Universidad ante las autoridades del nuevo régimen. Por densidad y complejidad introspectiva, este segundo episodio es el hilo principal de la película, mientras el primero es una arriesgada puesta en escena del ascenso al poder del dictador.

Reconozco que fui a ver la película pensando que podría ser útil para los estudiantes de Historia Económica de España, ya que coincidía precisamente con la semana en que tocaba explicar en clase la coyuntura económica que marcó República y guerra civil. Lo descarté. La mirada que nos ofrece esta película sobre unos hechos históricos documentados y explicados por la historiografía de la guerra civil (aquí y aquí), reproduce algunas de las falsedades con las que los vencedores trufaron la historia oficial. Repetidas hasta la saciedad durante 40 años, hoy siguen circulando como veraces. Y así nos va.

“Los españoles seguimos sin entendernos y pegando gritos por las mismas cuestiones de fondo como si 40 años de dictadura y otros tantos de democracia hubiesen transcurrido en vano.”

En particular tanto en el desarrollo del filme como en su promoción en todo tipo de medios se reiteran dos ideas perversas, aunque no fuese su intención. La primera es dejar traslucir que el golpe de estado fue necesario porque, puesto en boca de Unamuno, “la república solo” ha traído “revancha, odio y resentimiento”.  Más propio de la mitología franquista, imposible. Ni rastro del proyecto democrático de reformas económicas y sociales. Demasiado complejo para incluirlo en un tráiler de propaganda de una mercancía. Ni huella de la trama civil y empresarial que contribuyó a la rebelión militar. La barbarie de la represión recorre todo el guión, pero la violencia está invisibilizada. Recordemos que en la provincia de Salamanca entre julio y noviembre de 1936 hubo al menos 1.124 asesinados por la represión franquista. En la película vemos que hay detenidos, sí, y los únicos dos cadáveres que aparecen yacen en un trigal sin que se reconozca la causa. Durante las caminatas del filósofo y sus amigos se escuchan disparos lejanos, como en los días de cacería. Son opciones estéticas del cineasta.

La segunda idea está cargada de presentismo. Se nos transmite que 83 años después “parecería que en España no nos hemos movido ni un milímetro”. Los españoles seguimos sin entendernos y pegando gritos por las mismas cuestiones de fondo como si 40 años de dictadura y otros tantos de democracia hubiesen transcurrido en vano. Visto y oído justamente ahora, en medio de la voz atronadora de los retrofranquistas, pienso que ninguna de esas dos ideas contribuye a explicar ese pasado lejano y convulso a los ciudadanos de 2019. Al contrario, lo dificulta.

“El poder de la cámara contando historias debe basarse en la veracidad y asimismo velar por la defensa del estado de derecho.”

En descargo del cineasta señalemos que sobre las guerras civiles es muy difícil ponerse de acuerdo en definir lo esencial de un pasado común y compartido. De hecho, como sociedad no lo hemos logrado. Y que un artista cuenta historias y no es un historiador al que exigirle el rigor del oficio. Sin embargo, se le debe pedir más. Una película es algo más que un acto de libertad creativa, arte y espectáculo. Uno de los principales teóricos del Séptimo Arte, Romà Gubern define el cine también como “vehículo ideológico, fábrica de mitos, instrumento de conocimiento y documento histórico de la época y sociedad en que nace”. Por lo tanto, es una materia delicada en la que el creador se arriesga.

Y, además, el cine es una industria, una actividad económica y empresarial que genera empleo especializado, desarrolla e innova en técnicas complejas y busca la rentabilidad financiera de una inversión que mueve bastantes millones de euros cada año. Productor, distribuidor y exhibidor deben ganar dinero, evitando al máximo los riesgos de su empresa. A todo ello hay que añadir la Responsabilidad Social Corporativa de la firma. La multinacional Movistar, en este caso. El cine es una industria cultural con impacto económico. Su función en la configuración de los modos de ver, emocionar, interpretar y entender el tiempo presente es muy poderosa. Lo sabe bien Amenábar. Por lo tanto, hay que ser cuidadoso. El poder de la cámara contando historias debe basarse en la veracidad y asimismo velar por la defensa del estado de derecho.

Un comentario

  1. Hola Joseba,
    Interesante la reflexión que haces. Creo recordar que en una de tus clases prácticas de Historia Económica nos comentaste la ingente cantidad de libros que se publicaban al año respecto a la guerra (al menos a la industria literaria parece ser que la memoria histórica les interesa, ya sea movidos por el negocio o por querer narrar lo que fue).

    Yo también vi la película, y también me quede con ganas de más. Respecto al último párrafo del texto, me surge una duda. Comentas que el cine como toda actividad económica debe ganar dinero y reducir los riesgos que tenga que asumir. En este caso concreto, ¿puede ser que a Amenábar no le moviera esa lógica a la hora de decidir ofrecer una película sin mucha profundización histórica?. Es decir, ¿puede ser que el móvil que mueve al director a ofrecer una película sin mucho rigor, y obviando hechos atroces del franquismo (donde asume un riesgo presentarlos) se encuentre en su asunción de la lógica empresarial? La lectura de tu artículo me ha a sugerido plantearme hasta qué punto un director (como cualquier artista) puede/debe de estar pensando en riesgo y beneficio económico a la hora de crear.
    Si se te ocurre alguna idea para iluminarme, aquí espero tu respuesta!

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