La pobreza de las naciones (I)

La pobreza de las naciones (I)

Casi todo el mundo sabe que Adam Smith es considerado como el fundador de la Economía. En 1766, después de un largo viaje por la Europa continental que le permitió conocer las ideas de la escuela francesa de economía, regresó a Escocia y en la década que va desde 1766 a 1776, mientras ejercía como profesor de la Universidad de Glasgow, escribió un libro titulado Una Investigación sobre la Naturaleza y las Causas de la Riqueza de las Naciones. Este título no es, por cierto, una mala definición de Economía; en mis clases solía presentarla como mi favorita, por encima de otras más utilizadas en los libros de texto y que la presentan como la ciencia que estudia las  actividades económicas -como la producción y el consumo de bienes, la inversión y el ahorro o el empleo- y el bienestar de la gente que vive en un país o en una región del mundo.

Pero hablar de la riqueza de las naciones implica contemplar su cara oculta: la pobreza de las naciones. Yin y Yang. Casi un cuarto de siglo después de La Riqueza de las Naciones,  Abhijit V. Banerjee, Esther Duflo (¡una mujer!, la segunda después de Elinor Ostrom, ¡aleluya!) del Instituto Tecnológico de Masachussets y Michael Kremer de Harvard son los galardonados con el Premio Nobel de Economía de 2019 por la aplicación de los métodos de la economía experimental a la Economía del Desarrollo y en particular al análisis de la pobreza y a la mejora de la efectividad de las políticas que pretenden paliar sus efectos sobre los seres humanos.

Banerjee y Duflo publicaron en 2011 un libro en el que resumían y explicaban su enfoque y sus experiencias. El libro se titula en inglés Poor Economics. A Radical Rethinking of the Way of Fight Global Poverty y ha sido traducido muy desafortunadamente como Repensar la pobreza: un giro radical en la lucha contra la desigualdad global. Aunque sé que mi inglés deja mucho que desear hay algunos detalles que no puedo pasar por alto.

En primer lugar desaparecen de la traducción las dos primeras palabras: Poor Economics. Y son esenciales porque sugieren un juego de palabras. Pueden traducirse como Economía de los pobres pero también como Economía pobre. Tal vez hay un mensaje bastante claro sobre la decepción que nos producen los resultados teóricos que, por más elegantes que sean, representan pobres aportaciones para la vida y los problemas de la gente. En segundo lugar, en el título español aparece la palabra desigualdad que no existe en el original. El libro no trata en absoluto de la desigualdad. Trata de la lucha contra la pobreza global. Y pobreza y desigualdad no son lo mismo y, si me apuran, ni siquiera se parecen. He sostenido en muchas ocasiones que aunque la desigualdad injusta representa un gran problema social, el problema realmente acuciante, el que reclama la atención universal de nuestro tiempo es la pobreza global.

Pero volvamos a asuntos más importantes que el título del libro. Por ejemplo, quiénes son los pobres de la tierra. El umbral medio de pobreza de las cincuenta naciones donde viven la mayoría de los pobres se sitúa en 16 rupias indias por persona y día. Quienes viven con menos son considerados pobres por los gobiernos de sus propias naciones. Al tipo de cambio actual, equivalen a 36 centavos de dólar, pero dado que los precios son más bajos en los países en desarrollo, se hace necesario ajustar esta cifra a los precios USA, por ejemplo. Según el completísimo trabajo de Angus Deaton (nobel de economía en 2015) y Oliver Duprez estas 16 rupias ajustadas por su paridad de poder de compra equivalen a 99 centavos de dólar (de 2005). ¿Se imaginan vivir en Miami o en el sur de California, por elegir lugares cálidos en los que el alojamiento es menos importante, con 99 centavos al día? Pues he aquí que 865 millones de personas de todo el mundo, el 13% de la población mundial lo hacía en el año de referencia de 2005. Por favor, repase esas cifras: 865 millones de seres humanos, el 13% de la población mundial.

Vivir con esa suma diaria significa tener un acceso nulo o muy limitado a la información lo cual implica, por ejemplo, que muchas de esas personas no saben que la vacuna puede impedir que un niño tenga sarampión. Significa vivir en un mundo en el que no tienes salario, ni plan de jubilación. Significa que no puedes leer la letra pequeña y a veces tampoco la grande de los contratos que firmas. Por no hablar, que sí lo haremos, sobre el hambre, la malnutrición, la falta de salud e higiene, la imposibilidad de la educación y del acceso a fuentes de financiación para instalar o desarrollar un pequeño negocio.

Como se ha dicho, el Premio Economía se concedió a los tres profesores antes citados, según reza la nota del Banco de Suecia, por su enfoque experimental para aliviar la pobreza mundial. A los economistas académicos les seducen las grandes cuestiones. Para los que trabajan en Desarrollo Económico son, por ejemplo, ¿Cuál es la causa de la pobreza? ¿Hasta qué punto debemos creer en el libre mercado como solución a la pobreza global? ¿Cuál es el papel que debe tener la ayuda al desarrollo? Lo que los premiados sugieren como aportación novedosa es cambiar la metodología: pasar de las grandes a las pequeñas cuestiones. Por ejemplo, ¿cuánto ayudaría la subvención de mosquiteros a la prevención de la malaria? ¿Cómo puede contribuir la desparasitación de los niños a la disminución del absentismo escolar? ¿Cuáles son las condiciones mejores para los programas de microcréditos? Para contestar a estas preguntas, proponen la realización de experimentos aleatorios controlados similares a los que se utilizan en medicina para evaluar la efectividad de nuevos medicamentos. La aproximación experimental a la economía de la pobreza no resuelve todos los problemas, desde luego, pero constituye un avance extraordinario para la implementación efectiva de las políticas de ayuda.

Para resumir las respuestas a estas cuestiones y a otras que han sido abordadas por los profesores galardonados necesitaríamos más espacio del que podemos disponer en esta breve reseña. Así que tendremos que volver sobre ellas en una próxima entrega.

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