La España vacía y la inmigración

La España vacía y la inmigración

En un post anterior, señalaba que resultaba paradójico que, siendo el envejecimiento de la población española uno de los principales problemas (si no el principal) al que se enfrentará la sociedad española en el futuro, persista, en una buena parte de la opinión pública, una visión tan negativa hacia la llegada de inmigrantes a nuestro país.

Como se señalaba en ese artículo, si no se hace nada por evitarlo, a mitad de este siglo, habrá en España un 76% de personas mayores de 65 años, frente al 30% que hay en la actualidad, una tasa de dependencia sólo superada por Japón. Pese a la gravedad de la situación, ningún partido político parece poner en la agenda la necesidad de un plan ambicioso y ordenado de captación de inmigrantes que nos ayude a evitar la debacle que se nos viene encima.

Este hecho se vuelve especialmente dramático cuando se escucha hablar, y mucho en los últimos tiempos, de la España vacía o vaciada. La creciente despoblación del mundo rural va posicionándose como uno de los principales temas a debatir en la inminente campaña electoral. La cosa no es para menos.  Según Ernest Reig Martínez, en su informe Delimitación de áreas rurales y urbanas a nivel local publicado por la Fundación BBVA en 2016, los municipios actualmente clasificados como rurales remotos contaban en 1900 con prácticamente el doble de población que en la actualidad. En conjunto, la población total de los municipios rurales ha pasado de representar el 50% de la población española a principios del siglo XX al 14% en 2011, concentrándose esta pérdida de relieve demográfico en los últimos cincuenta años. En cifras absolutas, desde 1900 hasta la actualidad, la población rural ha descendido en España en unos tres millones de habitantes.

“En cifras absolutas, desde 1900 hasta la actualidad, la población rural ha descendido en España en unos tres millones de habitantes.”

Cuando uno observa las grandes propuestas de los principales partidos políticos para combatir este problema, sorprende que la mayoría de ellas vayan encaminadas a incentivar a la población autóctona de estos municipios, especialmente a los jóvenes, a permanecer en la tierra que los vio nacer, pasando de puntillas por la posibilidad de repoblar estas zonas con inmigrantes. Es más, en la actualidad, la Secretaría de Estado de Migraciones no tiene ningún plan específico sobre inmigrantes y despoblación rural.

España no es el primer país que se enfrenta a la necesidad de aumentar su población en zonas con baja densidad. De hecho, esta necesidad ha estado, y sigue estando presente, en las políticas de muchas de las economías más dinámicas del panorama internacional. Como puede observarse en la siguiente tabla, algunas de estas economías tienen un porcentaje de población extranjera muy superior al de nuestro país (12,75%) y no parece que esta circunstancia sea el resultado de su incapacidad para frenar la inmigración ilegal, sino el resultado de políticas activas y ordenadas de captación de inmigrantes.

Tabla 1. Porcentaje de población extranjera sobre el total

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Fuente: Elaboración propia a partir de Datos 2015, Naciones Unidas

 

Cabe destacar que, si echásemos la vista atrás un par de siglos, en algunos países de esta lista como Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda, y calculásemos estos porcentajes sobre la población autóctona existente en ese momento, la población de origen extranjero supondría la práctica totalidad de sus habitantes. Al hablar de estos temas, es imposible evitar que te asalten imágenes de mil películas del lejano oeste en las que campesinos venidos de todos los rincones de la vieja Europa se disponían a competir en arduas carreras, en carretas o a caballo, con el sueño de poner su bandera en un trozo de tierra sobre el que construir su futuro.

“…algunas de las economías más dinámicas del mundo tienen un porcentaje de población extranjera muy superior al de nuestro país (12,75%)… resultado de políticas activas y ordenadas de captación de inmigrantes.”

Resulta evidente que la situación del mundo rural de la España actual poco tiene que ver con la que atravesaron en su momento estos países, pero los responsables políticos de buscar soluciones ante la creciente despoblación que se está produciendo en la España vacía podrían aprender mucho de su historia.

Hay miles de agricultores y ganaderos altamente capacitados y emprendedores de todo tipo que han nacido fuera de nuestras fronteras y que estarían deseando establecerse en zonas rurales de nuestro país. Pretender solucionar el problema tratando de que los jóvenes nacidos en esas zonas permanezcan en su lugar de origen cuando muchos de ellos preferirían irse a vivir a una gran ciudad (teniendo todo el derecho del mundo a hacerlo), no deja de tener un cierto tufillo paternalista y xenófobo impropio de un país que le gusta presentarse ante el mundo como un escaparate de modernidad, apertura y tolerancia.

 

  1. Juan, este tema es desde luego muy importante a largo plazo, y está relacionado con la tasa de natalidad y otras variables demográficas. A nivel político tiene los mismos problemas que otros muchos grandes temas importantes: el cambio es demasiado gradual y su horizonte temporal es demasiado largo como para que los cuidadanos, y por ende los políticos, le den la importancia que merece. Este tipo de fenómenos, como el calentamiento global, se entienden bien con el ejemplo del “síndrome de la rana en el agua hirviendo” o de la “muerte lenta”: si metes una rana en agua hirviendo, la rana salta, sale del agua y salva su vida. Si, en cambio, metes a la rana en agua templada y la vas calentando poco a poco hasta que hierva, la rana acaba muriendo porque no se da cuenta del aumento de temperatura hasta que es demasiado tarde.

    Aunque la España vaciada no es el tema principal de tu post, me interesa personalmente porque soy de Teruel, una de las provincias más vaciadas precisamente, Supongo que las razones por las que una zonas geográficas se vacían y otras se llenan son variadas (infraestructuras físicas, instituciones, incluso aspectos culturales), pero al final resultan en que hay regiones que ofrecen más oportunidades a las personas que otras. Por eso dudo que la política migratoria por sí sola pueda cambiar esta tendencia, porque los migrantes, una vez que obtengan el derecho a moverse libremente dentro de Unión, podrán elegir su lugar de residencia y nada garantiza que vayan a quedarse en la España vaciada, por los mismos motivos que no se han quedado los españoles. Incluso tienen menos motivos, pues no tienen arraigo.

    La política migratoria además debería consensuarse con el resto de países de la Unión Europea, porque los migrantes acaban teniendo derecho a moverse por toda la Unión, De entre todos los países que aparecen en la tabla que muestras, creo que Canadá puede ser una buena referencia. Aunque no soy un experto en el tema tengo la impresión de que la política migratoria funciona mejor que en otros países.

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  2. Javier, gracias por el comentario. Creo que la España vacía es la antesala de la España futura, rural o urbana. La población está disminuyendo de manera alarmante y creo que la captación ordenada de inmigrantes es, hoy por hoy, la única alternativa creíble a medio plazo. Las políticas de fomento de la natalidad están teniendo un éxito (o mejor dicho, un fracaso) parecido a las de fomento de permanencia en las zonas rurales. Pero bueno, se está bien en el agua calentita…

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