África para jóvenes economistas

África para jóvenes economistas

En los últimos diez años cerca de trescientos estudiantes del último año de la licenciatura, o el Grado, en Economía de la Universidad Pública de Navarra han cursado conmigo una asignatura sobre la Historia Económica del África Subsahariana, desde la colonización y los procesos de independencia hasta el presente. Este ha sido su contenido bajo la denominación de Historia Económica III y del itinerario sobre “Desarrollo Económico”. Está siendo una de las experiencias docentes más apasionantes en las que he participado. Ha sido un espacio fecundo para la innovación en los procesos de aprendizaje y el trabajo en equipo. Ha servido como una plataforma para la búsqueda en red de información de los organismos internacionales públicos y privados. Y, sobre todo, ha funcionado como un Taller de escritura que ha culminado con la creación de un blog que es casi un grito de combate: Pormilmillonesdeafricanos.

No obstante, su principal valor, por extravagante que parezca, ha sido que estos veinteañeros, que están a punto de ser economistas, han descubierto el potencial del África subsahariana como sujeto de análisis económico. De entrada, han comprobado lo más obvio, África no es un país. Y, a continuación, se han dado cuenta de que su mirada estaba impregnada de prejuicios culturales y tópicos reduccionistas. Desgraciadamente entre algunos sigue prevaleciendo la percepción construida por el supremacismo blanco durante la Era de los Imperios coloniales. En su versión más naif, la de Tintin en el Congo o Memorias de África.

“El concepto de ‘Desarrollo’ que habitualmente manejamos en las Facultades de Economía se corresponde bastante mal con la realidad subsahariana.”

Otros estudiantes, no obstante, se aproximan zaheridos por las ideas de “África, pecado de Europa”, “una cicatriz en la conciencia del mundo”, “compendio de todos los males”, el continente menos globalizado, víctima de conflictos y guerras regionales por el control del petróleo, los diamantes o el coltán, epidemias y pobreza, sometido a la “maldición divina” de la ignorancia y el atraso. Así, esta asignatura es propicia a contrastar algunas cuestiones clave de la Teoría Económica del Desarrollo y aplicarla a contextos históricos concretos y sometidos a restricciones severas.

El concepto de “Desarrollo” que habitualmente manejamos en las Facultades de Economía se corresponde bastante mal con la realidad subsahariana. Como señala Frederick Cooper, su significado incluye tener agua potable, escuelas decentes y acceso a la sanidad, producir suficientes cosechas y bienes manufacturados, y mejorar los niveles de consumo para una vida que deje atrás la pura supervivencia. Después de la independencia, todas esas nuevas naciones aspiraron a sentar las bases de un desarrollo económico que propiciase una mejora social de sus ciudadanos. En realidad, los nuevos actores africanos de los años 1960 y 1970 querían replicar el concepto occidental del “progreso” como una senda en la que se parte de la falsa premisa de que es fácil transitar del atraso al bienestar si eres capaz de aplicar las políticas económicas adecuadas.

Para poner a prueba ese axioma brindamos tres ejes de análisis y debate. El primer eje que planteamos es el de cómo activar las políticas que permitan a los países subsaharianos afrontar los problemas de la pobreza extrema y los retos del desarrollo económico, político y social (es decir, crecimiento, democracia y equidad a partir de la Ayuda Oficial al Desarrollo). Esta es una de las grandes discusiones hoy en día entre los economistas del desarrollo, los gobiernos y las instituciones multilaterales. Cuando los mandatarios de las grandes potencias viajan a África proclaman una opinión tajante: “La ayuda exterior funciona”. Algunos economistas no lo ven así, sino todo lo contrario. William Easterley, de la NYU, o Dambisa Moyo, de Oxford, han puesto en duda la eficacia del medio siglo largo de ayuda al desarrollo de los países pobres. ¿Hay que dejar a su suerte a los africanos, o no?

“Demasiada pobreza, demasiada desigualdad. Cabe preguntarse si, en el fondo, lo que ha fallado en África han sido las instituciones…”

El segundo eje es trabajar algunos indicadores básicos (PIBpc, IDH, Dotación de recursos naturales, Comercio Exterior, etc.) que permitan trazar la trayectoria del desarrollo en cada grupo de países emancipados de las potencias coloniales desde que se dispone de series históricas hasta la actualidad, poniendo el énfasis en indicadores más robustos desde la creación de las nuevas repúblicas. Avanzar hasta el tiempo presente busca, al menos, identificar las etapas de ese recorrido histórico y comprobar lo complicado que es salir de las trampas del subdesarrollo.

Finalmente, el tercer eje indaga sobre el papel de las instituciones. Demasiada pobreza, demasiada desigualdad. Cabe preguntarse si, en el fondo, lo que ha fallado en África han sido las instituciones, que el problema no está determinado ni por la geografía, ni por la dotación inicial de recursos (que también), sino por el marco institucional que organiza las actividades económicas y la estabilidad social. De hecho, existe un amplio consenso entre los investigadores del crecimiento económico en que la calidad institucional es la clave para explicar por qué unos países prosperan mientras otros parecen condenados a la pobreza. No obstante, la gobernanza en las zonas más prósperas del planeta ha sido el resultado de 200 años de historia, y todavía presenta debilidades.

Buscando fuentes de información cualitativa y cuantitativa, dibujando gráficos y mapas, sintetizando textos de origen muy diverso, noticias de prensa occidental y africana, mayoritariamente en lengua inglesa, los estudiantes han tenido que responder a grandes preguntas y redactar pequeños ensayos.De calidad heterogénea, sin embargo, había que darlos a conocer. Ese es el gran salto que hemos dado este año creando un blog abierto a la red de redes. Su actividad no se detiene al finalizar el semestre, sino que se mantiene vivo por los propios estudiantes hasta enlazar con los futuros participantes que serán sus nuevos blogueros. Sí, es un reto complicado. Los mil millones de africanos que hoy viven al sur del Sahara (que serán cerca de dos mil millones dentro de 30 años) se lo merecen.

Un comentario

  1. Enhorabuena Joseba por la iniciativa del blog con los alumnos.
    Me parece una iniciativa excelente para conseguir implicar y motivar a los estudiantes en cuestiones de especial relevancia como son las referidas al desarrollo económico.
    He visto el blog y cómo los estudiantes se han comprometido a escribir sobre aspectos realmente sustanciales del debate económico. Todos debemos explorar nuevos caminos para suscitar el interés y el trabajo en nuestras disciplinas que las ven los estudiantes, muchas veces, desconectadas de la realidad y abstractas.Este es un excelente ejemplo de iniciativa para mejorar la docencia.
    Gracias por presentarnos el trabajo.

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