Nordhaus no juega a los dados

Nordhaus no juega a los dados

Cuando en enero de este mismo año la fundación BBVA decidió conceder el premio Fronteras del Conocimiento a William D. Nordhaus, me alegré profundamente porque, como expliqué en redes sociales en aquella fecha, fue a raíz de leer un working paper suyo allá por 1997 (en concreto este) que yo elegí el tema de mi tesis doctoral. A mi me cambió la vida. Y es que su trabajo ha cambiado muchas cosas en varios ámbitos académicos y no académicos. Y eso es lo que precisamente hoy ha reconocido la academia sueca al concederle el premio Nobel en economía compartido con otro magnífico macroeconomista norteamericano Paul M. Romer.

Sobre el trabajo de Nordhaus hoy se destaca que fue la primera persona en diseñar modelos simples, pero dinámicos y cuantitativos, del sistema económico-climático global. Conocido como DICE (Dynamic Integrated Climate-Economy model), el modelo  permite simular cómo la economía y el clima co-evolucionarán en el futuro bajo supuestos alternativos sobre el funcionamiento de la naturaleza y la economía de mercado, incluidas las políticas relevantes. El modelo está disponible online para cualquiera que quiera usarlo, modificarlo, extenderlo o verificarlo.

Pero el trabajo de Nordhaus va más allá de la creación de una herramienta de  modelización económica que nos avisa dramáticamente de los costes de no atajar el cambio climático. En 1972,  Nordhaus , junto a su colega de en la Universidad de Yale, James Tobin (que recibió el nobel de 1981 por su análisis de los mercados financieros y sus relaciones con las decisiones de gasto, empleo, producción y precios) propusieron el índice de bienestar sostenible, el primer intento de medir la sostenibilidad económica. Nordhaus también es conocido por sus múltiples críticas sobre los instrumentos que usamos para medir el producto nacional bruto, que apenas tienen en cuenta los masivos cambios históricos en los bienes y productos que disfrutamos. Si queremos obtener estimaciones precisas del crecimiento de los ingresos reales en el último siglo, deberíamos construir de alguna manera índices de precios que respondan a los grandes cambios en la calidad y el rango de los bienes y servicios que consumimos, que de alguna manera se comparan: los servicios de transporte prestados con un coche de caballos frente al automóvil, del Pony Express con el correo electrónico, de noches oscuras y solitarias con noches pasadas viendo televisión, etc. A su entender, nuestra de manera de medir estas cosas minimiza el verdadero crecimiento que hemos disfrutado a lo largo de los últimos 150 años. Quizás mejor que en ningún sitio capturó esta idea en su artículo de 1994 sobre el precio de la luz artificial a lo largo de la historia de la humanidad, un trabajo luego replicado con idénticos resultados para el Reino Unido (ver gráfico).

the-price-for-lighting-per-million-lumen-hours-in-the-uk-in-british-pound

De la misma manera, Nordhaus también se ha interesado por la ausencia de los bienes y servicios que recibimos de la naturaleza, así como de los daños que le producimos al medioambiente, en las medidas de crecimiento económico que usamos los economistas. Sus contribuciones sobre la economía de los recursos naturales y el medio ambiente son imprescindibles. Nordhaus abrió el camino a la contabilidad nacional medioambiental para incluir el medio natural en las medidas de producto nacional. Ahí fue donde yo empecé a leerle y a lo que dediqué mis primeros años de investigación.

Pero es el cambio climático lo que ocupa la mayor parte de su tiempo de investigación. Desde finales del siglo pasado viene insistiendo en que el cambio climático está alterando profundamente nuestro mundo en formas que presentan grandes riesgos para las sociedades humanas y los sistemas naturales. Nordhaus cree que nos estamos jugando el futuro del planeta a los dados. Pero cree que todavía hay tiempo para dar la vuelta y salir del casino, y en sus modelos, sus artículos y sus últimos libros explica cómo cree que los economistas podríamos contribuir para revertir una situación que cada día parece más cercana al punto de no retorno. Igual ahora que lo dice siendo premio Nobel de economía, le empiezan a hacer caso algunos de los irresponsables que gobiernan el planeta tierra. De lo contrario, seguirán jugando a la ruleta ¿rusa?.


Featured image copyright: © Johan Jarnestad / The Royal Swedish Academy of Sciences

Un comentario

  1. Estupendo y oportuno post, Mar. Para añadir algo de microhistoria que explica cuando William Nordhaus comenzó su compromiso este artículo del NYT es fantástico.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: