Aquarius y el envejecimiento de la población española

Aquarius y el envejecimiento de la población española

En los últimos días dos noticias han generado un amplio debate en la opinión pública española.

El pasado día 9 de junio, 629 inmigrantes procedentes de Libia fueron rescatados a bordo del barco Aquarius, de Sos Méditerranée tripulado por Médicos sin Fronteras, con la intención de emprender ruta hacia un puerto italiano, aún sin asignar.

Ante la denegación de la autorización necesaria por parte de los Gobiernos de Italia y Malta y ante la denuncia de Médicos Sin Fronteras alertando sobre la gravísima situación en la que se encontraban, el 11 de junio, Pedro Sánchez, recién elegido Presidente del Gobierno de España, dio instrucciones para que el Aquarius pudiera atracar en el puerto de Valencia.

Aunque cabe destacar, con un cierto orgullo, que la mayoría de la opinión pública española acogió con satisfacción esta medida, no fueron pocas las voces dentro de nuestras fronteras, y sobre todo fuera de ellas, que alertaron de los posibles efectos negativos que esta decisión podría acarrear en el futuro.

“En 2050 en España habrá 76 personas mayores de 65 años por cada 100 personas de entre 20 y 64 años, frente a las 30 en la actualidad…

El 19 de junio, el Instituto Nacional de Estadística avanzó que, en datos provisionales, nunca se había registrado un número de fallecimientos tan elevado como en 2017. Concretamente fallecieron 423.643 residentes en España, un 2,3% más que en 2016. Este dato se volvía más preocupante al compararlo con los 391.930 nacimientos, un 4,5% menos que el año anterior, arrojando una diferencia entre nacimientos y fallecimientos de -31.245 personas, cifra que también marcaba un nuevo récord.

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Alejandro Macarrón, director de la Fundación Renacimiento Demográfico, en su ensayo Suicidio demográfico en Occidente y medio mundo, ¿a la catástrofe por la baja natalidad?afirma que “En el año 2100 perderemos la mitad de la población española (respecto a los datos actuales) y casi dos tercios de la población activa”.

El pasado mes de diciembre la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos presentaba un informe en el que señalaba que en 2050 en España habrá 76 personas mayores de 65 años por cada 100 personas de entre 20 y 64 años, frente a las 30 en la actualidad, una tasa de dependencia sólo superada por Japón.

En un post anterior hablaba de lo mucho que nos condicionan los prejuicios a la hora de adoptar soluciones correctas a los problemas a los que nos vamos enfrentando a lo largo de nuestra vida. Creo que la visión que una parte importante de la sociedad tiene sobre los inmigrantes pudiera estar condicionando su posicionamiento ante la admisión de inmigrantes como solución factible al gravísimo problema de envejecimiento de la población al que se enfrenta la sociedad española.

No es difícil escuchar voces que denuncian el bajísimo nivel educativo de los inmigrantes que llegan a nuestro país y el problema que supone su colocación en un mercado laboral muy castigado por el paro, (por no hablar de descalificaciones que prefiero no comentar).

No parece que los datos avalen estas creencias

El catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona, Josep Oliver, constató que el 29% de los inmigrantes residentes en España poseen un nivel de estudios alto (diplomados y licenciados) frente al 22% de la población española con los mismos títulos. Esta circunstancia también se repetía en los estudios secundarios (obligatorios y no obligatorios), ya que el 48% poseía este nivel educativo frente al 46% de los españoles. Obviamente, sólo en el nivel bajo el 32% de españoles superaban el 23% de los inmigrantes.

Por otro lado, según el último informe elaborado por la Federación de Autónomos, el pasado mes de enero, del total de 23.970 nuevas personas físicas dadas de alta en España en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) durante el primer semestre de 2017, 11.310 tenían la nacionalidad española frente a las 12.660 personas de origen extranjero. Es decir, aunque representan menos del 10% de la población total, más de la mitad de los nuevos emprendedores son inmigrantes.

Por último, según el avance del Padrón a cierre de 2017, difundido por el INE, por primera vez la edad media de la población supera los 43 años. Sin el impacto de la población extranjera roza los 44 años. La edad media de la población extranjera se situó en 36 años.

“La visión que una parte importante de la sociedad tiene sobre los inmigrantes pudiera estar condicionando su posicionamiento ante la admisión de inmigrantes como solución factible al gravísimo problema de envejecimiento de la población…”

Soy consciente de los enormes riesgos que entrañaría una política de acogida de inmigrantes como solución al problema del envejecimiento de la población española y de la dificultad que, sin duda, conllevaría su gestión, pero tampoco parece que la principal alternativa, conseguir que las parejas de jóvenes españoles tengan más hijos de los que inicialmente desean, vaya a ser fácil ni poco costosa.

Por todo lo anterior y a pesar de las alarmas despertadas por algunos ante el efecto llamada que la acogida al buque Aquarius pudiera producir, me quedo con la respuesta que recientemente dio el Padre Ángel: “¿Efecto llamada? Ojalá vengan más”.

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