El último profesor

El último profesor

María tiene ingresos garantizados de por vida para poder vivir holgadamente. Cuando perdió tres años atrás, en el año 2050, su puesto de trabajo de arquitecta en la empresa de construcción, al ser sustituida por Kyle, un roboarquitecto con forma humana, le fue concedida la Renta de Garantía Nivel 3. Fue una pena no haber conseguido en 2028 la certificación de estudios C2 o haber podido mantenerse en el empleo un par de años más, pues en ese caso hubiese conseguido la renta de Nivel 3.2.

Cuando se quedó sin empleo, María se dedicó a cuidar de su familia, ayudando a su pareja Daniel, quien, tras una brillante carrera como jugador y entrenador de fútbol, había perdido su trabajo antes que María. La desaparición de los entrenadores deportivos humanos fue muy polémica. En el futbol muchos pensaron que los entrenadores robot, que son capaces de analizar millones de combinaciones de jugadas por segundo y transmitir órdenes a los jugadores en tiempo real, acabarían con la incertidumbre en los resultados y que eso significaría el fin de este deporte. Una vez que sus hijos se hicieron mayores, María y Daniel viajaron por la Tierra y las colonias de Júpiter, visitando unos amigos.

“La mayoría de los profesores universitarios, y también de otros niveles educativos, desaparecieron entre 2030 y 2040, a la vez que la mayoría de las universidades y colegios. También habían desaparecido los grados y posgrados.”

Hacía tiempo que María tenía pensado aprender historia. Le fascinaba la idea de entender cómo se vivía en la época en la que no había máquinas en la Tierra. Hace un mes, María decidió matricularse en un programa de Historia que tenía la certificación C2.5, en parte porque se aburría de tener tanto tiempo libre, y en parte porque quería conseguir la renta de Nivel 3.6. Su primera sorpresa vino cuando se enteró de que la universidad en la que se graduó en 2025 había desaparecido. La mayoría de los profesores universitarios, y también de otros niveles educativos, desaparecieron entre 2030 y 2040, a la vez que la mayoría de las universidades y colegios. También habían desaparecido los grados y posgrados. En lugar de universidades, había una gran variedad de entidades de formación de todo el planeta Tierra que ofrecían cursos muy variados. Para elegir la entidad y el curso, María contrató los servicios de un coach humano. El coaching era uno de los pocos empleos todavía con intervención humana, aunque ya se comentaba que se estaba probando la segunda generación de robocoaches. Tras aplicar algoritmos de inteligencia artificial, el coach le propuso tres itinerarios formativos, para que eligiera uno. Los tres eran coordinados por entidades formativas con 4 estrellas en el Excellence Rating, unos de los sellos más prestigiosos de certificación de calidad de bienes y servicios. Para elaborar este rating, se aplicaba un algoritmo que tenía en cuenta, entre otros, la valoración de antiguos humanos y robots que habían tenido relación con la entidad. Además, funcionaba con la tecnología blockchain 3, que hasta ahora no había podido ser pirateada. Según el coach, cualquiera de esos tres itinerarios le permitiría conseguir la Renta de Garantía Nivel 3.6.

Tras un mes siguiendo el itinerario formativo finalmente elegido, María tenía un sabor agridulce. Es cierto que las clases magistrales impartidas a distancia (en tiempo real a veces, pero en general grabadas) por el profesor Smith, un prestigioso premio Nobel con formación en artes escénicas, eran impresionantes. Eran grabadas en unos antiguos estudios cinematográficos de Hollywood bajo la dirección de Stephan Spialberg (el oficio de director de cine, junto con otros oficios artísticos, era otro de los pocos en los que todavía quedaban algunos humanos trabajando al lado de los robots). Las clases eran retransmitidas con una calidad 28K, aunque la pantalla de María solo podía reproducir imágenes en 24K. También le gustaban especialmente las sesiones virtuales interactivas con los roboprofesores y el resto de los alumnos, porque la mayoría de ellos eran de lugares y edades muy diferentes a María. Sin embargo, echaba de menos el contacto humano con ellos. Por eso esperaba con ansiedad la Semana Real en la que se iba a reunir con su grupo de compañeros en Atenas para visitar realmente los monumentos de la Antigua Grecia. Esa semana finalizaría el itinerario formativo.

Por supuesto los anteriores párrafos son un relato de ciencia ficción. A quien quiera predecir el futuro de la educación le recomiendo el informe Future perfect: what will universities look like in 2030? de Times Higher Education. En él, aparecen ideas de académicos de universidades como Oxford o Stanford sobre cómo será la educación superior en 15 años. Estas ideas van desde que todo será diferente a que muy poco cambiará. Pero resulta interesante conocer algunos de los avances que se están produciendo en la docencia, la investigación, la gestión administrativa y el mundo laboral, y que tendrán, seguro, impacto en la educación. En la docencia, por ejemplo, IBM y el MIT están trabajando con inteligencia artificial para que las máquinas puedan mantener conversaciones en lenguaje natural y que comprendan y expresen emociones. En investigación, investigadores de Cornell University han construido una Eureka Machine, capaz de desentrañar las leyes de la naturaleza simplemente mediante la observación y en pocos minutos, algo que a Newton le costó años. Es posible también que los estudiantes, en el caso de que la inteligencia artificial y los robots acaben haciendo gran parte de los trabajos, no estarán interesados en obtener un grado universitario. Y en cuanto a las tareas administrativas y de certificación, también la inteligencia artificial y tecnologías como el blockchain tendrán un gran impacto. Queda por saber cuál será el marco regulatorio de la educación en el futuro, algo sin duda importante, sobre todo para grados profesionalizantes, como Derecho o Medicina. En cuanto a las universidades, sobre todo las anglosajonas, hay una tendencia a expandirse internacionalmente. Además, habrá una gran presión a rebajar los costes de la educación por la presión de los MOOCS, y la principal partida de coste de la educación es el profesorado.

En el futuro probablemente convivirán instituciones educativas y cursos muy diferentes de los actuales con otros que serán parecidos. Es posible que ocurra como con el teatro y el cine, que ambos conviven. Para representar una obra de teatro que conmueva al público solo es necesario un gran actor. Pero el cine atrae a millones de espectadores, y la mayoría de ellos nunca van al teatro.

“No sabemos cómo serán la enseñanza y el aprendizaje del futuro, pero lo que sí sabemos es que serán muy diferentes a como son actualmente. O no”

¿Está cerca el último profesor? (parafraseando el título de otro post en este blog). No sabemos cómo serán la enseñanza y el aprendizaje del futuro, pero lo que sí sabemos es que serán muy diferentes a como son actualmente. O no. Aconsejo a todos a quienes alguna vez se les pasa por la cabeza predecir el futuro, el artículo Los siete grandes errores de quienes predicen el futuro de la inteligencia artificial, de Rodney Brooks, exdirector del Laboratorio de Informática e Inteligencia Artificial del MIT.

  1. Muy bueno, Javier! Tanto preocuparnos por si los asalariados futuros serán capaces de mantener el sistema actual de pensiones y resulta que pensionistas y asalariados van a tener el mismo problema: definir un nuevo contrato social que permita subsistir sin trabajar (al menos, lo que se entiende ahora por trabajar…)

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  2. Qué artículo! Genera inquietud cuando lo lees. Lo que más llama la atención es el gran número de profesiones que parece que están en vías de extinción. Aunque supongo que será porque aparecerán otras: alguien tendrá que crear, mantener y perfeccionar esos maravillosos robots que lo van a hacer todo. No parece que el ser humano pueda vivir sin trabajar. La elección entre ocio y trabajo creo que se mantendrá en el tiempo. Pero lo que es cierto, es que el futuro nos deparará situaciones y empleos distintos a los actuales. Habrá que ir pensando en adaptarse…..

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