La primavera ha llegado y la campaña del IRPF también

La primavera ha llegado y la campaña del IRPF también

Como todos los años ya está aquí la primavera, y con ella dos de las campañas publicitarias más conocidas: la del Corte Inglés y la de La Hacienda Foral (“Campaña de renta 2016”).

Este año la esperábamos con especial interés porque es el primer ejercicio en el que los cambios que introdujo el Gobierno Foral en diciembre de 2015 se materializan en nuestras declaraciones.

¿Has hecho ya la tuya o has recibido la propuesta del Gobierno Foral? Un 51% de los contribuyentes navarros ya tenían una propuesta de declaración confeccionada al inicio de la campaña.

El número de declaraciones que sale a devolver en campaña de renta suele ser mayor que el número de las que sale a pagar, aproximadamente dos de cada tres son a devolver. Se estima que se devolverán en esta campaña 65,7 millones de euros. Las devoluciones se iniciaron el día 18 de abril. Este dato no es ni favorable ni sorprendente para los contribuyentes porque las retenciones del trabajo se incrementaron a comienzos de 2016 para rentas de más de 23.250 euros. En el año 2015 el Gobierno Foral recaudó en retenciones por rentas de trabajo, es decir adelantos del IRPF, 2.669.443.757 euros. Este año 2016 la cifra ha pasado a ser 2.812.848.245 euros. Por tanto, ya hemos adelantado previamente parte de la subida del IRPF.

Todas las herramientas necesarias para confeccionar la declaración se pueden encontrar en la web Foral. Entre ellas está un programa de ayuda de IRPF que los docentes de sistema fiscal utilizamos como material lectivo ya que te permite introducir datos y realizar simulaciones. En régimen común este programa se denominaba programa “PADRE” y este ejercicio ha desaparecido. Ello supondrá un ahorro de 10 millones de euros. Se ha sustituido por un sistema “Renta web”. Navarra de momento mantiene ambas opciones: el programa de ayuda y la presentación online.

El objetivo de la reforma fiscal foral de 2015 fue aumentar la progresividad y para ello entre las medidas aprobadas estaban: el aumento de los tipos impositivos para rentas a partir de 32.000 euros, la bajada de los límites de reducción de los planes de pensiones y la modificación de la deducción por trabajo, entre otras. Pero sin duda, el cambio más relevante fue la aplicación de los mínimos personales y familiares como deducciones.

Las deducciones que han quedado en el IRPF tras la reforma fiscal son sin duda menos favorables a las rentas medias. Esto ya comenzó a ser así cuando a partir del 1 de enero de 2013 se suprimió la deducción por adquisición de vivienda habitual para viviendas compradas a partir de esa fecha (en Navarra se mantuvo para contribuyentes con determinados niveles de renta hasta diciembre de 2015 que pasó a ser más restrictiva). Con esta medida ya se presagiaba que para dichas rentas, las cosas estaban cambiando en la estructura del IRPF. Y así ha sido. En Navarra que manteníamos un esquema de liquidación más favorable para el contribuyente que el existente en régimen común, tras la última reforma fiscal, éste se ha aproximado a aquél.

Alguno de los periódicos locales recogía estos días las primeras impresiones de los contribuyentes a las puertas de algunas oficinas de la Hacienda Foral:

-“No lo entiendo. Me sale peor. Sigo trabajando en el mismo puesto, ganando idéntico sueldo y mi pareja continúa en el paro. Con la misma situación que en 2015, este año me devuelven unos 200€ menos que el pasado”.

-“Tengo tres hijos y, nuestra posición es relativamente desahogada, pero he notado mucho el cambio. No voy a dar las cifras exactas, pero para hacerse a la idea de cómo me ha ido es como si pasara de que me devolvieran 2.000 euros a pagar 500. Fatal”.

Tras estos comentarios me viene a la cabeza un diálogo que leí una vez entre Jean-Baptiste Colbert, político francés que fue ministro de finanzas bajo el reinado de Luis XIV (1665-1683), y su mentor el cardenal Mazarino.

               Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que no es posible seguir engañando al contribuyente. Me gustaría, señor superintendente, que me explicara entonces cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta el cuello…

               Mazarino: Cuando un simple ciudadano está cubierto de deudas, va a parar a la prisión. Pero el Estado…Cuando se habla del Estado, eso ya es distinto. No se puede mandar a prisión al Estado. Por tanto, el Estado puede continuar endeudándose. ¡Todos los Estados lo hacen!

               C: ¿Cree usted eso? Con todo, necesitamos dinero. ¿Y cómo vamos a obtenerlo si ya hemos creado todos los impuestos imaginables?

               M: Se crean otros nuevos…

               C: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.

               M: Es cierto, eso ya no es posible.

               C: Entonces, ¿sobre los ricos?

               M: Sobre los ricos tampoco. Dejarían de gastar, y un rico que no gasta condena a muerte a centenares de pobres, al contrario que el rico que gasta.

               C: Entonces ¿qué podemos hacer?

               M: ¡Colbert, piensas como un queso de gruyere o como el orinal de un enfermo! Entre los ricos y los pobres hay una gran cantidad de gente, tipos que trabajan soñando con llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos, cada vez más, siempre más, porque cuanto más les robemos más trabajarán para compensar lo que les quitamos. ¡Una reserva inagotable!

Después de este diálogo, saquen sus propias conclusiones. La denominada  clase media es la que soporta realmente la carga fiscal. A las rentas más bajas se las protege impositivamente y se benefician de pensiones, ayudas y prestaciones. Las rentas más altas son capaces de eludir porque tienen acceso a los mejores asesores fiscales que elaboran obras de ingeniería financiera a su medida con el fin de conseguir la mínima tributación. ¿Qué sucede con las rentas medias? Se quedan al descubierto. Por tanto son las que contribuyen realmente al sostenimiento del Estado. Esto es así desde hace siglos, y así seguirá siendo.  No queda más remedio que seguir trabajando y seguir soñando.

Un comentario

  1. Gracias por el post Idoya. El diálogo es impagable. Añadir, como detalle, que Colbert fue el político más “mercantilista” de Francia. Según una de las múltiples regulaciones de su gobierno, los tejidos de Dijon debían tener 1380 hilos. Ni uno más, ni uno menos. Y los botones de paño estaban prohibidos; solo podían fabricarse de metal. Y el industrial que no cumpliera las normas ¡podía ser puesto en la picota! Parece muy lejano, pero mercantilistas actuales los hay por doquier empezando por Trump; y políticos que se ceban fiscalmente con la clase media también. Aquí y ahora.

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