Leonardo da Vinci tenía razón: “La simplicidad es la máxima sofisticación”

Leonardo da Vinci tenía razón: “La simplicidad es la máxima sofisticación”

Las relaciones políticas entre el Gobierno de Navarra y el Gobierno central se han puesto a prueba este comienzo de año con un tema a negociar sobre la mesa: la aportación de Navarra al Estado. La propuesta del Gobierno foral es pagar menos en dicha aportación. En breve aparecerá en prensa alguna información acerca de si esta decisión ha generado un gran conflicto o, por el contrario, se ha conseguido consensuar una cantidad.

La mayor parte de los ciudadanos españoles no sabe cómo se calcula dicha aportación. Es más, las opiniones al respecto son contradictorias. Los ciudadanos navarros tenemos en general la idea de que aportamos por encima de lo que nos correspondería y los ciudadanos que pertenecen al régimen común piensan que los territorios forales (incluyendo al País Vasco) aportamos por debajo de nuestra capacidad. Los números deberían ayudarnos a saber quién tiene razón. Sin embargo, el cálculo de la aportación es tan complicado que el mecanismo ya es cuestionado en sí mismo.

Las relaciones en materia fiscal entre Navarra y el Estado que se derivan de la existencia del régimen foral se regulan en el Convenio Económico, el cual fija el mecanismo para calcular la aportación económica del Navarra al Estado.

“La mayor parte de los ciudadanos españoles no sabe cómo se calcula dicha aportación. Es más, las opiniones al respecto son contradictorias.”

La aportación prevista para el quinquenio 2015-2019 se prevé conflictiva porque un estudio que elaboró la Hacienda navarra demostraba el exceso de aportación de los últimos años y mostraba indicios de que la aportación no cumplía con los principios de sencillez, transparencia y equidad.

La aportación de Navarra al Estado ha sufrido modificaciones a lo largo de la historia: 1841 (donativo foral al rey obligatorio en 1,8 millones de reales), 1877 (cupo fijo de 8 millones de reales), 1927 (cupo fijo de 4,6 millones de pesetas), 1941 (cupo fijo en 21 millones de pesetas), 1969 (cupo variable: determinados rendimientos y desgravaciones -aportación 230 millones de pesetas-), 1990 (establecimiento de una nueva metodología compleja en función del coste para el Estado).  En este último periodo la aportación ya no es fija, se actualiza automáticamente cada año y se revisa la aplicación de la metodología cada 5 años.

Actualmente nos encontramos en el 6º quinquenio de actualización de la aportación, el que comprende de 2015-2019. Se han iniciado las negociaciones muy tarde porque el último Gobierno de España tardó en constituirse por la repetición de las elecciones.

El método actual de cálculo se puede encontrar en la web foral y sería el siguiente:

 

Con este sistema se calcula la aportación íntegra en base a datos que controla y puede cambiar el Estado. Es decir, si aumentan las partidas que integran: las competencias exclusivas del Estado (Casa del Rey, Cortes Generales, defensa, representación exterior, infraestructuras de interés general, etc), las cargas no asumidas expresamente por Navarra (competencias no asumidas por la Comunidad Foral y Servicios no traspasados) y las expresamente previstas en el Convenio (Fondos de compensación interterritorial, interés y amortización de la deuda y trasferencias), a Navarra le toca pagar más.

Un punto que merece la pena destacar es que la aportación de Navarra al Estado durante los años de la crisis económica (desde 2008), no ha disminuido (de hecho ha aumentado de 490 millones a 613) cuando sí lo ha hecho el PIB.

Otro punto reseñable en relación con lo anterior es que la deuda pública del Estado se ha duplicado en el último quinquenio (2010-2015).

El índice de imputación que aparece en el cuadro de cálculo se estableció en 1990 en función de la renta relativa de Navarra (se aproxima a la línea que pondera con un 70% el peso de la renta relativa de Navarra y con un 30% el peso de la población relativa) y es superior al que le correspondería por población que sería un 1,36%.

La aportación por otra parte se actualiza multiplicando la aportación del año base por un índice de actualización:

Índice de actualización año n = (Impuestos convenidos del estado no cedidos en el año n) / (Impuestos convenidos del estado no cedidos en el año base del quinquenio)

Para el año 2015 la aportación representa en torno al 3,2% del PIB foral y supone un pago de unos 900€ por habitante. En datos generales la aportación que se hizo al Estado en el quinquenio 2010-2014 supuso un 14 % respecto del resto de políticas públicas.

Y para terminar con esta ensalada de cifras, cabe señalar que también habría que revisar el ajuste que se hace con el Estado por los impuestos indirectos: IVA, alcohol, cerveza, hidrocarburos y tabaco.

“Lo que parece claro es que el sistema utilizado para el cálculo de la aportación no es el adecuado, entre otras razones porque nadie lo termina de entender.”

En el Convenio también se recoge una fórmula como mecanismo de ajuste para el IVA. Esta fórmula vuelve a ser compleja y se ha comprobado que no resuelve casos como el famoso conflicto que se creó con la Administración central por el IVA de Volkswagen Navarra.

Desde el régimen común insisten en que los regímenes forales aportan menos de lo que deberían.

¿Quién tiene razón? Como en todo conflicto seguramente ambas administraciones tienen su parte de razón en los argumentos que aportan. Lo que parece claro es que el sistema utilizado para el cálculo de la aportación no es el adecuado, entre otras razones porque nadie lo termina de entender. ¿Sería posible proponer un sistema de cálculo sencillo representado en una única variable o por el contrario es más justo proponer uno complejo que tenga en cuenta más aspectos?  Una alternativa es que Navarra contribuyera al Estado en función de la renta per cápita. Una apuesta arriesgada ya que seguramente estaríamos aportando por encima de las cargas no asumidas, pero estaríamos siendo sin duda, más solidarios.

 

 

 

Un comentario

  1. Gracias Idoya. No puedo estar más de acuerdo. La incapacidad para entender la fórmula de cálculo la convierte en discrecional, y por tanto la discusión sobre ella en un diálogo para besugos (con perdón). Lo que se necesita es discutir sobre los fundamentos y construir una fórmula que respete los principios que se acuerden (axiomas, se les llama en la teoría de la distribución). Si la cantidad resultante representara un cambio muy grande, podría ajustarse a lo largo de un cierto período transitorio más o menos largo. Todo menos hacer que el resultado dependa de la afinidad política de los gobiernos de turno.

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