Las empresas y su papel en el crecimiento de la economía

Las empresas y su papel en el crecimiento de la economía

El reciente debate en Navarra sobre el impulso a las Estrategias de Especialización Inteligente ha puesto de manifiesto la discusión sobre el diseño y papel de la política industrial en nuestra región. La estrategia pública aprobada plantea que, dado que los recursos públicos son limitados, hay que ser selectivos y focalizar las iniciativas de política económica en un conjunto reducido de sectores para conseguir que la intervención pública sea eficaz. El principio es coherente, aunque hay que advertir de los peligros que una interpretación mecánica de este enfoque y un diagnóstico poco preciso de los factores trasversales de competitividad de una economía, pueden generar. Por ejemplo, hay el riesgo de que el sector público actúe seleccionando ganadores y definiendo actividades de éxito, cuando ni tiene la información ni el conocimiento suficiente para detectar los nichos de mercado que resultan más valiosos y con mejores expectativas de crecimiento. Se puede producir, además, la captura de los reguladores por empresas que disfrutan de posiciones privilegiadas en su relación con los decisores públicos y tienen interés en el apoyo a unos determinados sectores de referencia. Pero la mayor amenaza aparece al no reconocer que en una economía de mercado, el éxito de las empresas depende no sólo de en qué negocios compiten sino, sobre todo, de cómo compiten en esos negocios. Por eso la existencia de buenos empresarios y directivos y la presencia de empresas innovadoras en cualquiera de los sectores de la economía, son factores esenciales para su crecimiento. Se puede obtener un resultado excelente si se disfruta de una posición de liderazgo en un sector maduro, y se puede perder mucho dinero en un sector con altas expectativas de crecimiento si no se tiene una ventaja competitiva clara con respecto a los principales competidores. Es la interrelación entre el atractivo del sector y la posición competitiva la que determina conjuntamente el resultado final, el éxito o fracaso de una compañía.

“…la mayor amenaza aparece al no reconocer que en una economía de mercado, el éxito de las empresas depende no sólo de en qué negocios compiten sino, sobre todo, de cómo compiten en esos negocios.”

Otra cuestión relacionada aunque distinta, es que unos resultados empresariales aceptables generen diferencias importantes en beneficios y costes para la sociedad según que las empresas sigan estrategias de costes o posicionamiento; sean o no respetuosas con el medio ambiente; realicen más o menos ingeniería fiscal; dediquen más o menos recursos a la formación de sus trabajadores, colaboren con otras empresas e instituciones  y reinviertan los beneficios generados en la modernización de su capital productivo o los distribuyan como dividendos. En el caso español y en Navarra se acumulan evidencias de un sistema productivo que ofrece limitadas externalidades positivas y bastantes negativas (poca innovación, limitada internacionalización, empleos nuevos precarios, etc.), lo que invita a una reflexión sobre la necesidad de cambiar aspectos sustanciales del mismo.

Por ello, el debate sobre los aspectos microeconómicos de la competitividad debe dar prioridad a la pregunta de qué arquitectura de acumulación de activos de las empresas, proporciona buenos resultados individuales, en términos de productividad y beneficios, y a la vez genera efectos externos positivos para la sociedad. La discusión desde una perspectiva colectiva se centra sobre cómo pasar de un equilibrio económico y social dominante basado en salarios bajos y empleo de poca calidad; donde la imitación frena la innovación y se recaudan bajos ingresos fiscales, a otro más orientado hacia la innovación, salarios más elevados, empleos de mejor calidad y que afronte con mejores expectativas los difíciles retos que vienen.

“…si queremos competir mejor para seguir disfrutando de los beneficios de la prosperidad, hay que realizar innovaciones profundas en la estructura, gestión y estrategia de muchas empresas.”

Si Navarra debe modificar su modelo productivo y creo que es urgente que lo haga, el cambio tiene que ser algo más que abandonar sectores y actividades del pasado para sustituirlos por otros nuevos, si es que alguien realmente es capaz de adivinar cuáles son unos y otros. Así que con urgencia hay que tomar medidas para reinventar muchas empresas y hacerlas más competitivas. Las mejores experiencias internacionales nos indican que el cambio en los sistemas de gestión de las empresas resulta ser un camino valioso para aumentar su capacidad de competir, reforzar el crecimiento y generar resultados positivos para la sociedad. Sólo con empresas altamente productivas que compitan en sectores diversos donde buscan ser líderes, se generarán unos efectos en términos de empleo, salarios e impuestos, positivos para las empresas y la sociedad. Y para ello las empresas deben utilizar sistemas flexibles de gestión, mejorar su gobierno corporativo y comprometerse con su capital humano, potenciando su enriquecimiento y facilitando su participación en las decisiones fundamentales de organización y estrategia empresarial. En definitiva, si queremos competir mejor para seguir disfrutando de los beneficios de la prosperidad, hay que realizar innovaciones profundas en la estructura, gestión y estrategia de muchas empresas.

 

 

 

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