El último obrero

El último obrero

La idea subyacente de mi último post El futuro exponencial se basaba en que, tras la invención de la máquina de vapor por Watt en  1775, las máquinas comenzaron a reemplazar al hombre en trabajos mecánicos y que, con la llegada de la inteligencia artificial, los ordenadores están comenzado a reemplazar, a un ritmo vertiginoso, los trabajos intelectuales.

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Otra vuelta de tuerca

Otra vuelta de tuerca

En dos entradas anteriores (aquí y aquí) expuse mi creencia de que la Economía tal y como se enseña en casi todas las escuelas del mundo, adolece de un grave defecto de base en la construcción teórica de la demanda. Y que ese defecto del modelo básico de mercado no ha sido reconocido suficientemente por la investigación. Existen muy importantes excepciones como G. Akerloff y B. Shiller que ponen de manifiesto la insuficiencia de la teoría de la elección basada en las preferencias individuales; Sigue leyendo

¡No pienses en Trump!

¡No pienses en Trump!

“No pienses en Trump”, le conminó su psicoanalista al historiador de la Economía. Los últimos 45 minutos tumbado en el diván habían sido el relato de una pesadilla. Llevaba ya un mes largo, desde el 2 de noviembre, en que apenas dormía. Pasaba toda la jornada de trabajo y entretenía la vigilia del sueño leyendo toda la información que caía en su tablet y los análisis de politólogos, economistas, sociólogos y opinadores sobre el nuevo elefante que ocupará la Casa Blanca y tendrá a su disposición el maletín atómico. No le tranquilizaba nada que, con meses de antelación, un colega de oficio hubiese sido de los pocos que acertaron el pronóstico. Sigue leyendo

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