Devaluación monetaria vs. devaluación fiscal

Devaluación monetaria vs. devaluación fiscal

La devaluación de la moneda es un instrumento de la política monetaria que tiene efectos inmediatos en la balanza comercial. Al abaratar los precios en moneda extranjera de los productos exportados y disminuir las importaciones, se produce un doble aumento de la demanda de productos nacionales, por un lado por el efecto precio y por el otro, por el efecto sustitución. Uno de los efectos negativos de la adhesión de España al euro fue la pérdida de este instrumento.

La política fiscal ofrece dos alternativas a la devaluación monetaria. Por un lado, como proponía Keynes (1931), una política que combine recargos a la importación con subsidios a la exportación, lógicamente en una unión aduanera esta opción es inviable. Por otro lado, la devaluación fiscal, que consiste en reducir las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo de la empresa, siendo compensada la pérdida de ingresos con una subida de la imposición indirecta, concretamente del tipo general de IVA.

Esta segunda medida figura entre las recomendaciones que hicieron la OCDE y el Fondo Monetario Internacional a España en 2014. Asimismo, también en 2014, la Comisión de Expertos para la reforma del sistema tributario también la incluía en sus conclusiones.

Las preguntas que surgen en este contexto ante la utilización de este mecanismo en España, son las siguientes: ¿la devaluación fiscal es un sustitutivo de la devaluación monetaria? y en segundo lugar, de aplicarse, ¿cuál sería la relación estimada de intercambio entre cotizaciones sociales e IVA? Vamos a tratar de responderlas.

Respecto a la primera pregunta, se plantea que el abaratamiento del coste que suponen las cotizaciones a la Seguridad Social para las empresas debería tener como efecto directo (y más o menos inmediato) una reducción de los costes laborales y, en segundo término, una reducción de los precios. Existen dos tipos de imperfecciones posibles que hacen que los efectos no se produzcan de manera inmediata. Por un lado, la transmisión de las reducciones de la Seguridad Social a la disminución de costes laborales, en un sistema con un fuerte poder de mercado de los trabajadores, podría llevar a aumentos salariales. Con mayor razón si se espera un aumento del IVA y por lo tanto del coste de vida de los trabajadores, relevante en su negoción salarial. Por otro lado, la medida exige que la disminución en los costes laborales, si se produce, se traslade a una disminución en los precios. En este caso, la rigidez radica en la capacidad de fijación de precios de las empresas. Si son capaces de mantener precios antes de impuestos, competencia imperfecta en el mercado, conseguirían aumentar sus beneficios sin necesidad de modificar sus planes de producción. En definitiva el mecanismo de la devaluación fiscal no muestra unos resultados tan automáticos y positivos sobre las exportaciones e importaciones como la devaluación monetaria.

Respecto a la segunda pregunta, el intercambio entre cotizaciones e IVA no es neutral a efectos redistributivos. Los mecanismos de traslación de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social (principalmente entre empresas y trabajadores) y del IVA (fundamental entre empresas y consumidores) son distintos, como también lo es la distribución de la carga tributaria por niveles de renta al comparar un impuesto directo sobre el trabajo frente a un impuesto indirecto y regresivo sobre el consumo.

La propuesta de devaluación fiscal parte de la premisa de respetar la neutralidad recaudatoria. La relación subida de IVA-bajada de cotizaciones sociales, no es paritaria; partiendo de que el volumen de recaudación de cada uno de estos tributos no es el mismo, se debe establecer una relación de sustitución entre ambos. Para ello es preciso calcular la recaudación obtenida por cada punto de tipo de gravamen.

Para las cotizaciones a la Seguridad Social, se toma la cifra de la Liquidación del Presupuesto de la Seguridad Social para el último ejercicio disponible que en 2014 fue de 73.884,08 millones de euros, correspondiente a los derechos reconocidos en el Régimen General (un 74,5% sobre el total de cotizaciones que incluirían las cotizaciones por los desempleados que satisface el Servicio Estatal Público de Empleo, SEPE). Esto significa que la recaudación por cada uno de los 28,3 puntos de cotización a cargo del empresario asciende a 2.610,74 millones de euros.

Para el IVA, se coge el dato de recaudación de las Cuentas del total de la economía y de los sectores institucionales que figuran en las Cuentas anuales detalladas de los sectores institucionales pertenecientes a la Contabilidad Nacional de España (Base 2010) anual del INE, para el ejercicio 2014, 64.909 millones de euros. A continuación se calcula el tipo medio de IVA para 2014 con datos de la Estadística por partidas del Impuesto sobre el Valor Añadido que elabora la Agencia Estatal de la Administración Tributaria. Para ello se dividen las cuotas totales devengadas de IVA (sin recargo de equivalencia), 266.988 millones de euros, entre la base imponible del IVA devengado 1.519.838 millones de euros, y se obtiene el tipo medio 17,57%, dato cuya validez confirma el publicado en la Memoria de la Administración Tributaria. Finalmente, calculamos la recaudación media por cada punto de tipo de gravamen dividiendo ambas magnitudes, de lo que resultan 3.694,31 millones de euros.

La relación estimada de intercambio entre cotizaciones sociales empresariales e IVA es 1,41. Es decir, para mantener el nivel de recaudación agregado constante, por cada punto de aumento del tipo medio de IVA se debería reducir la cotización empresarial en 1,41 puntos.

Esta tasa de intercambio debe interpretarse con cierta cautela, puesto que se refiere a los tipos medios efectivos de las cotizaciones y al tipo medio devengado del IVA. Por lo tanto, esta relación es una orientación o referencia para la política fiscal, que debe tener en cuenta otros aspectos de relevancia, tales como: los regímenes especiales de la Seguridad Social (en especial, el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) o la asignación de bienes y servicios a los distintos tipo de gravamen del IVA.

Por último añadir que la devaluación fiscal al igual que otras medidas, pretende conseguir competitividad a corto plazo a través de un cambio en la estructura de los ingresos tributarios, pero difícilmente será suficiente para corregir las rigideces, los desequilibrios estructurales y la baja productividad de los factores, circunstancias éstas que merman la competitividad a largo plazo de la economía española.

 

  1. Interesante ejercicio de comparación de instrumentos fiscales, subida de IVA frente a bajada de cotizaciones sociales, para mejorar la competitividad de la economía.
    Tengo una pregunta, en relación a la recaudación por IVA sobre PIB y cotizaciones sociales sobre PIB, ¿ Cómo estamos en relación a los principales países de la UE ?

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  2. Gracias por el interés mostrado en el artículo. La recaudación de IVA sobre PIB en España con datos 2014 es del 6,2%. Ocupamos el puesto 26 de los paises de la UE. El país que más recauda es Croacia con un 12,5% seguido de Dinamarca que ingresa 9,7%. Esta baja recaudación es debida entre otras causas a la existencia de tipos reducidos en España que afectan a un gran grupo de bienes y servicios. El tipo general de IVA más alto lo tiene Hungría con un 27% y el más bajo Luxemburgo con un 15%.
    Respecto a las cotizaciones sociales España recauda un 12,5% sobre PIB, ocupando el puesto número 14. Francia es el país que más ingresa con un 19,2%.

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