‘Trumposo’

‘Trumposo’

Donald Trump será el nuevo presidente de EEUU. Derrotó con una notable ventaja de voto electoral a Hillary Clinton, aunque en voto popular ambos obtuvieron un número de votos parecido, como reflejo de la división de la sociedad americana.

Los mercados no han reaccionado con la virulencia que se había anunciado en caso de que Trump ganara. El día después de las elecciones las bolsas europeas tuvieron caídas por debajo del 2% y el Dow Jones norteamericano incluso se apuntó una subida del 1%. El mercado de divisas anotó pequeños cambios y el más destacable fue la importante caída del peso mexicano.

“La victoria de Trump resulta sorprendente tras una lamentable campaña electoral cargada de insultos y menosprecios hacia los latinos, las mujeres y los políticos rivales.”

La victoria de Trump resulta sorprendente tras una lamentable campaña electoral cargada de insultos y menosprecios hacia los latinos, las mujeres y los políticos rivales. El discurso populista de Trump promete que EEUU volverá a ser la gran nación que fue en el pasado, asegurando que se duplicará el crecimiento económico y se crearán numerosos puestos de trabajo. Su programa económico se basa en tres líneas de actuación: una política comercial proteccionista, una reducción de impuestos y un fuerte impulso a la industria del país. Y me genera muchas dudas.

Las medidas proteccionistas que plantea Trump (supresión del acuerdo NAFTA con México y Canadá, control férreo de la inmigración, subida de aranceles a las importaciones chinas, etc) no las entiendo porque suponen un enfrentamiento con países vecinos y socios comerciales. ¿Por qué las empresas norteamericanas han de prescindir de oportunidades de inversión y de contratación de trabajadores con bajo coste laboral (mexicanos)? ¿Por qué renunciar a adquirir recursos naturales abundantes y cercanos en Canadá? Estos acuerdos comerciales no han provocado la crisis actual, que tiene su origen en una pésima supervisión del sistema financiero del país.

La reducción de impuestos de Trump pretende estimular la demanda, pero se antoja complicada debido al elevado volumen de deuda pública norteamericana. Además, todo parece indicar que las rentas altas serán las que más se beneficien de las bajadas de impuestos y el efecto que pueda tener sobre el consumo sería menor que en el caso de afectar mayoritariamente a rentas bajas o medias con una mayor propensión al gasto. Por el contario, la política fiscal del expresidente Obama y de la candidata Clinton plantean una expansión fiscal por la vía del aumento del gasto social (sanidad y educación) que favoreciera la igualdad de oportunidades tan deseada por muchos ciudadanos americanos.

Y en tercer lugar, la reactivación de las industrias manufacturera y energética. Para conseguirlo Trump pretende apoyarse en las políticas proteccionistas citadas anteriormente para que las empresas del país pasen a sustituir las importaciones de manufacturas y de energía. El consumidor acabará viéndose perjudicado por tener que comprar productos más caros y de peor calidad. La posición de Trump sobre la política energética es inaceptable, ya que incluso niega la existencia del cambio climático y el sobrecalentamiento global para justificar la inversión en fracking. Es curioso que en los estados con reservas de gas y petróleo (como Dakota del Norte o Montana), la victoria de Trump sobre Clinton ha sido aplastante. Las intenciones de Trump parecen ser las de descolgar a su país de los tratados internacionales de reducción de emisiones (como el alcanzado en la cumbre de París) para tener vía libre a su modelo de energía contaminante. Esperemos que el resto del planeta no se lo permita, para poder garantizar la transición a un modelo sostenible basado en energías renovables.

“No le ha ido mal a usted con el establishment norteamericano del que tanto se queja, señor Trump.”

Debemos reflexionar sobre la victoria de Trump. ¿Cómo es posible que, libre y democráticamente, los ciudadanos estadounidenses manifiesten su deseo de tener un presidente como Trump? Él mismo dice ser un “antisistema”, que critica abiertamente el establishment que conforman los poderes políticos, económicos y mediáticos del país. Y lo dice cuando lleva toda su vida enriqueciéndose a través de la especulación inmobiliaria y empresarial, en muchas ocasiones disponiendo de información privilegiada a la que no tiene acceso el ahorrador de clase media o utilizando sus contactos personales para propiciar ventajosas compras, ventas, concesiones de licencias, etc. No le ha ido mal a usted con el establishment norteamericano del que tanto se queja, señor Trump. Y me hizo también mucha gracia el discurso que hace unos meses hizo su esposa Melania en su presentación de la campaña. Se parecía mucho al que había dado Michelle Obama cuatro años antes: “los valores que le transmitieron sus padres,…, la importancia del esfuerzo y el sacrificio diario para conseguir un buen trabajo y alcanzar los objetivos,…”. Melania, tú eras una supermodelo cuando eras joven y de ahí pasaste a ser la esposa de un multimillonario. ¿De qué estabas hablando en tu speech?

Así que traslado mi enhorabuena al presidente entrante y le deseo mucha suerte. Pero me temo que usted es un Trumposo.

(Este artículo ha salido publicado en el Diario de Noticias de Navarra)

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