Un Nobel para la Economía Organizacional

Un Nobel para la Economía Organizacional

Por Vicente Salas Fumás (publicado en el Heraldo de Aragón)

En economía es usual distinguir entre micro y macro. Muchos relacionarán la economía con el estudio del mercado pero mucho menos se sabe del interés de la Economía por la organización. El premio Nobel a Oliver Hart y Bengt Holmström por su contribución a la teoría de los contratos, coloca a mercados y organizaciones en un mismo plano cuando se trata de facilitar la consecución de los beneficios de la acción colectiva en sociedades con división del trabajo. Aunque cada uno con fórmulas distintas: contratos transaccionales (de corto plazo, explícitos, completos) en los mercados, y contratos relacionales (de largo plazo, implícitos e incompletos) en las organizaciones.

Los contratos condicionan la creación y reparto de riqueza y su diseño se ajusta a las condiciones de información y conflicto de intereses que concurren en cada situación. El conflicto no impide la colaboración el contrato debe conseguir que todos ganan con ella. Es la información incompleta y desigualmente distribuida, los incentivos estratégicos de los agentes a no revelar la verdadera información, el coste de observar y verificar acciones y omisiones, lo que estimula la innovación contractual.

Oliver Hart destaca por el estudio de los contratos incompletos. Se trata de contratos que definen un marco general regulador de transacciones entre agentes, repetidas en el tiempo donde los implicados saben que van ocurrirán contingencias no identificadas en el momento de contratar a las que habrá que responder con nuevas acciones. Esta circunstancia crea inseguridad a quienes hacen inversiones económicamente irreversibles en el inicio de la relación, hasta el punto de que podrían dejar de hacerse con la consiguiente pérdida de riqueza potencial. Para proteger las rentas de las inversiones específicas a la relación, el contrato incompleto incorpora un sistema de gobierno que determina quién decide sobre qué hacer cuando ocurre un suceso no previsto en el contrato. El sistema de gobierno, dadas las condiciones de información en las que opera, conjuga de forma eficiente propiedad y control.

Ello supone en la práctica, por ejemplo, si cliente y proveedor deben permanecer como empresas independientes; si se fusionan y en ese caso quién compra los activos de la otra parte; que sigan independientes pero colaboren a través de alianzas y/o empresas conjuntas. En general, la teoría de los contratos incompletos orienta la asignación eficiente de derechos de propiedad, como cuando se decide entre integración vertical o separación de las fases de la cadena de valor de un producto; entre propiedad pública o privada; entre propiedad de los trabajadores o del capital; o sobre estructura financiera.

Bengt Holmström fue pionero en el diseño de incentivos óptimos en situaciones de información asimétrica que dan lugar a problemas de riesgo moral. Estos problemas ocurren en conductas individuales donde el azar interviene en el resultado de la acción y de la observación del resultado no es posible separar el efecto de la acción y el efecto del azar; o en proyectos colectivos, cuando las recompensas individuales están vinculadas a los resultados del grupo y se crean incentivos para que aparezcan conductas de polizón. La información asimétricamente distribuida que impide condicionar las recompensas por el trabajo realizado a la cantidad y calidad del mismo, no observable por al menos una parte de la transacción, restringe la elección a pago por resultados o salario fijo.

Holmstrom aborda los problemas de riesgo moral a través del diseño de contratos de agencia con los que se busca la utilización eficiente de la información contenida en los resultados observables para que quien contrata, el principal, infiera de ella la acción oculta del agente que se desea recompensar. Holmström fue también pionero en alertar sobre efectos secundarios negativos que pueden derivarse de la utilización indiscriminada de la retribución por resultados: i) sólo se retribuye el desempeño que se puede medir (resultados de la investigación), lo que desincentiva dedicar tiempo y esfuerzo a lo que no se mide (calidad docente); ii) se incita a utilizar medios poco lícitos para conseguir los objetivos de desempeño que dan acceso a las primas y felicitaciones (engaño al cliente como en el caso Volkswagen); iii) se fomenta la adopción de proyectos con mucho riesgo donde la suerte puede otorgar premios muy elevados, mientras que si las cosas van mal las pérdidas se trasladan a otros (riesgos bancarios excesivos).

Para el buen desempeño final es tan importante motivar el esfuerzo (Holmstrom) como motivar la acumulación de las habilidades y activos requeridos para las tareas a realizar (Hart). El mercado es mejor para incentivar el esfuerzo, mientras que la organización protege mejor las inversiones específicas. Muchas veces habrá que balancear entre objetivos; saber cuando y cómo hacerlo es un aspecto más para distinguir a los mejores empresarios y directivos.

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