Tipos de interés negativos

Tipos de interés negativos

El pasado martes el Estado español consiguió colocar algo más de 5.200 millones de euros de deuda pública a corto plazo (Letras del Tesoro) a tipos de interés negativos. La rentabilidad media a la que se vendieron las Letras a 6 meses fue del -0,33% y la de las Letras a 12 meses tuvo un tipo de interés medio del -0,24%. En el mercado interbancario, también se observan rentabilidades negativas para la financiación a corto plazo. Esta semana los tipos de interés interbancarios (LIBOR) de la zona Euro a 6 meses se han situado en el -0,21% y a 1 año en el -0,08%. Los bancos de la zona Euro se prestan entre sí a tipos de interés negativos, con lo que el banco prestamista pierde dinero al prestar porque el banco prestatario le devuelve una cantidad inferior al capital prestado. El gobierno español también consigue financiarse con quita, cuando aparentemente es un deudor de dudosa reputación, con un volumen de deuda en el entorno del 100% de su PIB y un amplio historial de incumplimientos de sus compromisos de déficit público. ¿Nos hemos vuelto locos?

“Ese límite inferior se dice que es el 0%, y se usa un argumento bastante obvio: nadie aceptará libremente prestar dinero en un mercado para perder una parte de ese dinero.”

En los cursos de Macroeconomía que se enseñan en las universidades, suele explicarse a los estudiantes que los Bancos Centrales tienen un límite a su política monetaria expansiva. Llega un momento que los incrementos de la masa monetaria no provocan más estímulos a la reactivación de la demanda porque los tipos de interés no pueden bajar por debajo de un límite inferior. Ese límite inferior se dice que es el 0%, y se usa un argumento bastante obvio: nadie aceptará libremente prestar dinero en un mercado para perder una parte de ese dinero. Mejor dedicarlo a comprarse un coche o pagarse unas vacaciones… Y si no tenemos un deseo de consumir, mejor opción que prestarlo es guardarlo en un sitio seguro hasta que nos llegue la necesidad o la apetencia para gastarlo.

“Una vez más la compleja realidad supera a la teoría económica.” 

Una vez más la compleja realidad supera a la teoría económica. ¿Cómo explicamos ahora los economistas esta anormalidad de tipos de interés negativos? Yo me animo, con temor a equivocarme, a proponer tres argumentos que lo justifiquen. En primer lugar, en los mercados de deuda tenemos últimamente a un comprador compulsivo, el Banco Central Europeo (BCE), que lleva a cabo compras masivas de deuda soberana europea (seguro que una buena parte es deuda de España) aceptando cualquier tipo de interés, aunque sea negativo. En segundo lugar, desde junio de 2014 el tipo de interés que el BCE ofrece a los depósitos de los bancos comerciales es negativo y creciente, hasta situarse en el -0,40% actual. En el pasado, cuando los bancos tenían reservas (excedentes de tesorería), las depositaban en el BCE a cambio de una rentabilidad positiva. Pero ahora esta opción ya no existe y la alternativa que da el mercado de crédito interbancario es la misma o parecida a la que ofrece el BCE. Y el tercer factor que puede explicar rentabilidades negativas es que los ahorradores esperen una caída de los precios (deflación) que les permita poder comprar más bienes en el futuro incluso con un rendimiento nominal negativo para sus depósitos bancarios.

¿Qué consecuencias pueden tener estos tipos de interés negativos para la economía? La primera ya está aquí, las entidades bancarias incrementan las comisiones de gestión y mantenimiento para que su negocio pueda sobrevivir (de facto, muchas cuentas corrientes ya dan rentabilidades negativas por los costes que soporta el ahorrador). Otra consecuencia es la pérdida del tipo de interés como referencia que mide el riesgo de impago o la preferencia por el consumo presente. Por último, se crea un escenario perverso para el ahorrador. Con rentabilidades nominales nulas o negativas, una subida inesperada de los precios que traiga inflación reduciría todavía más la capacidad de compra en el futuro. Con tanta expansión monetaria a ambos lados del océano es bastante probable que en algún momento regrese la inflación. Además, la experiencia no muy reciente nos dice que el coste de la energía presiona al alza los precios y provoca inflación. El barril de petróleo parece que ya empieza a subir. Si volvemos a la senda de la inflación será la puntilla para los ahorradores… Pero quizás la única tabla de salvación para los deudores.

Este artículo apareció publicado el día 15 de octubre en el Diario de Noticias.

 

 

Un comentario

  1. Pingback: El peculiar tratamiento de la energía nuclear en las estadísticas oficiales « De qué vais? #LosEconomistas

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