Decidiendo el modelo de país: cuando el turismo se impuso a las nucleares

Decidiendo el modelo de país: cuando el turismo se impuso a las nucleares

Para acabar el curso en el blog, hoy os traigo un pedacito inédito de nuestra investigación sobre la historia económica de la energía nuclear en España. La historia conocida nos cuenta que fueron tres las centrales de primera generación (Zorita, Garoña y Vandellós) planificadas y construidas en los años sesenta y primeros setenta, a las que le siguieron 7 reactores de segunda y tercera generación que entraron en operación en los ochenta.También han llegado a los libros de historia los 5 reactores que paralizó la moratoria nuclear de 1984. De los que se sabe mucho menos es de los otros tantos proyectos nucleares que planearon las eléctricas y que no llegaron a materializarse. 

En conjunto –los conocidos y los menos conocidos- hicieron de España el mayor importador de tecnología nuclear del mundo entre las dos crisis del petróleo, por delante de grandes países nucleares como Japón y Corea del Sur (como demostramos aquí y aquí).

“España fue el mayor importador de tecnología nuclear del mundo entre las dos crisis del petróleo”

Relatado así, daría la sensación de que la moratoria fue el punto de inflexión que frenó el progreso del sector nuclear español. En realidad el frenazo a la expansión nuclear fue modelo pais 2anterior y la oposición a las centrales nucleares surgió más de una década antes. Aunque ignorado por la reconstrucciones históricas del sector, existió un cuarto proyecto nuclear en el inicio del proyecto nuclear español. A finales de 1966 Hidroeléctrica Española (más conocida como Hidrola, hoy segunda mitad del nombre de Iberdrola tras fusionarse con Iberduero en los 1990s) obtuvo la autorización de la Dirección General de la Energía para instalar una central nuclear de 500Mw en la desembocadura del torrente del Irta, entre Peñiscola y Alcossebre (Castellón). Para entonces las otras grandes eléctricas tenían un proyecto nuclear autorizado cada una: Unión Eléctrica Madrileña, el de Zorita (153Mw), e Iberduero y Electra de Viesgo (que formaban Nuclenor), el de Garoña (440Mw). Aquellos días se hablaba también de un proyecto franco-español a ubicarse en la costa catalana, inicialmente en la playa de Pals (480Mw).

En el marco del tardofranquismo, donde la sociedad civil no podía manifestarse abiertamente, fueron las fuerzas vivas locales las que alteraron los proyectos nucleares. El ayuntamiento de Peñíscola, algunas urbanizaciones y particulares recurrieron la autorización de la central. El conflicto de intereses era claro: los empresarios turísticos, los propietarios de viviendas vacacionales y el ayuntamiento franquista entendían que el emplazamiento elegido se situaba en una zona calificada en el Plan de Ordenación Urbana de Peñíscola aprobado en 1960, como zona urbanizable excluida de todo uso comercial o industrial, con la única excepción de los usos de hostelería. El pleito contencioso-administrativo se alargó durante 9 años, primero ante el Ministerio de Industria, y posteriormente ante el Tribunal Supremo. El proyecto obtendría dos prórrogas ministeriales en 1969 y 1971 en tanto la vía judicial continuó su curso. Finalmente, en marzo de 1973, la sala cuarta del Tribunal Supremo declaró nulo el emplazamiento. Para entonces, Hidrola ya había renunciado a la central.

Lo sucedido en Irta fue crucial en el proceso de paralizar proyectos nucleares posteriores. Las eléctricas comenzaron a chocar con los intereses locales en prácticamente todos los emplazamientos elegidos para sus centrales de segunda y tercera generación. Y los ayuntamientos jugaron un papel decisivo en su suerte. Lo sabemos porque nos lo han contado sus protagonistas. El sociólogo navarro Mario Gaviria, pionero en el movimiento antinuclear español, nos explicó como se interesó por el caso de Irta unos meses después de la resolución judicial, cuando supo de los planes de Iberduero para instalar una central nuclear en Vergara-Tudela. Visitó Peñiscola y entendió que había una manera de paralizar proyectos nucleares: la vía contencioso-administrativa que permitía el régimen franquista. Los intereses turísticos se impusieron al proyecto nuclear de Irta, al igual que habían estado presentes en  el traslado del proyecto hispano-francés de Pals a Vandellós y, fueron importantes en la oposición a otros proyectos en Almería, Cantabria, Huelva, Euskadi y Murcia. En estos últimos se aunaron los intereses agrícolas que a su vez fueron los que jugaron un papel fundamental en Aragón, Badajoz, Lugo y Zamora. En todos aquellos casos donde los ayuntamientos mostraron formalmente su rechazo al emplazamiento nuclear prontamente, el proyecto no salió adelante.

Tal vez alguno os estéis preguntando aquello con lo que abría mi primera entrada del blog “¿a quién le interesa saber eso que pasó hace tantísimos años?”. Intentaré convenceros de su importancia: primero, la historia de la fallida nuclear de Irta demuestra que las decisiones sobre el modelo de país son una construcción de conjunto -empresarios, instituciones locales, ciudadanos de a pie, etc.- en la que el gobierno central (¡incluso en el marco de una dictadura autoritaria!) es tan solo una pieza. En segundo lugar, porque pese a ser un elemento cardinal para comprender el desarrollo del sector nuclear en España, Irta no ha formado parte de la historia nuclear que nos han contado hasta hoy. No siempre lo importante llega a los libros de historia, y hay que reescribirla de vez en cuando. Y en tercer lugar, porque nos ayuda a comenzar a entender la relación entre la energía nuclear y la sociedad española (que es el encargo de nuestro proyecto europeo). Aunque para algunos el miedo a lo atómico era real, el rechazo, en muchos casos, derivaba de la alteración de los usos del suelo y los conflictos de intereses e identidades que las centrales nucleares generaban.

Buen verano.

  1. Gracias por esta interesante historia. Los “optimistas tecnológicos” sugieren que el calentamiento global tiene una solución que vendrá del aumento del conocimiento. Se menciona en particular la “fusión fría” como la alternativa limpia a la obtención de cuanta energía sea precisa para siempre. Algunos defensores de esta postura manifiestan que la “aversión a la energía nuclear” especialmente activa tras el desastre de Chernobil, ha impedido el avance de la investigación en fusión fría. Alguna opinión al respecto?

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    • Quede claro que me declaro “optimista tecnológica” (o “cornucopian” como me llamó un colega en un congreso en cierta ocasión). Creo que va con la profesión: los historiadores económicos nos pasamos la vida explicando como el cambio institucional y el tecnológico sacaron a la humanidad de milenios de miseria. De la fusión nuclear sé bastante menos de lo que vengo aprendiendo de fisión nuclear en estos últimos tiempos. Pero lo que puedo decir es mucho antes de Chernobyl, se prometía lo mismo que hoy: la fusión fría será posible de manera comercial… en unos 50 años…

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  2. Y a mí que me parece que las fuerzas locales contaron muy poco en aquellos primeros tiempos… es más, les vendieron -y compraron- las centrales como fuente inestimable de empleo e incluso un atractivo turístico más.
    En Vandellós se barajaron 5 emplazamientos posibles: Mora de Ebro, Serós, Rosas, Pals y Hospitalet (el elegido), y en todos los informes de la «Comisión (hispani-francesa) de Zonas» el turismo y las 3 o 4 voces locales en contra aparecen muy muy por detrás de las razones técnicas, geológicas, meteorológicas, demográficas y disponibilidad de buenas comunicaciones con la frontera francesa…
    Buen verano!!

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    • Esther, que contaron poco -en especial en las de primera generación- lo tenemos claro. Que las eléctricas ignoraron los movimientos contra las centrales es un hecho hasta bien entrados los setenta también. Y fuentes del sector nos han dicho que la verdadera preocupación por la opinión pública solo caló en el sector a lo largo de los noventa (¡después por tanto de Chernobil y de la moratoria española!).Otra cosa es que la oposición existente no tuvieran ningún efecto en absoluto en el resultado final.
      En cualquier caso lo nosotros necesitamos desentrañar son los motivos de la oposición cuando existió. Y por qué existió en unos sitios más que en otros.Y si eso cambió en el tiempo y por qué. Y finalmente, si se parece en algo a lo que pasó en el resto de Europa.Tenemos una agenda apretada.

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      • Interesante. Del caso catalán saben mucho Vicenç Fisas, Enric Tello y Xavier García Pujades. Supongo que ya los tenéis «fichados».
        Hablamos.
        Ánimo con la agenda!!

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  3. 50 años y lo que te rondaré, moreno.

    En cualquier caso la historia de los usos pacíficos del átomo está íntimamente ligada a los usos de guerra (y su impacto económico es megasuperlativo). Las memorias de William Perry nos lo vuelven a recordar. Una reseña de esos 60 años de historia nuclear aquí (?hacia una nueva Guerra Fría?):

    http://www.nybooks.com/articles/2016/07/14/a-stark-nuclear-warning/?utm_source=sumome&utm_medium=facebook&utm_campaign=sumome_share

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  4. Me he encontrado por casualidad el blog y es magnífico. Había leído ya vuestro trabajo publicado por el BdE y un par de estudios de investigación de la AEHE, y la línea de trabajo que seguís me parece interesantísima; me han venido genial para un ensayito que estoy elaborando sobre la historia del sector elécrtrico y su relación con el precio de la luz. Aprovecho la ocasión para daros las gracias y la enhorabuena por tan excelente trabajo.
    Un cordial saludo.

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