¿Alemania y España convergen? (II): Política Monetaria

¿Alemania y España convergen? (II): Política Monetaria

Los bancos centrales modernos diseñan sus políticas monetarias con el objetivo de controlar la inflación a través de la estabilización macroeconómica a corto plazo (ver Bank of England, European Central Bank, y Federal Reserve Bank). Existe un consenso generalizado entre los economistas de los bancos centrales y de la academia en la idea de que, en el largo plazo, la creación monetaria y la política monetaria determinan la inflación de precios, mientras que tienen una influencia muy limitada sobre el crecimiento económico. Sin embargo, en el corto plazo los ajustes de los tipos de interés o los agregados monetarios que deciden los bancos centrales producen efectos significativos sobre la demanda agregada que afectan a los mercados de bienes, de trabajo y de capitales. La Regla de Taylor (1993) recoge el mecanismo de transmisión de la política monetaria al plantear subidas de los tipos de interés en los períodos en los que la actividad económica crece por encima de su valor sostenible a largo plazo y caídas de tipos de interés cuando el crecimiento económico es inferior al potencial.

“…la dificultad radica en que los tipos de interés que determina el BCE se aplican a muchas economías simultáneamente (Alemania, Francia, Italia, España,…)…”

Hasta aquí la teoría. Ahora miremos a la realidad para el caso de la Política Monetaria del Banco Central Europeo (BCE). Como casi siempre el análisis de la realidad es complejo. Esta vez la dificultad radica en que los tipos de interés que determina el BCE se aplican a muchas economías simultáneamente (Alemania, Francia, Italia, España,…) o, si queremos, a una sola (Eurozona). Como la coyuntura económica ha sido diferente entre las economías de la Eurozona, el análisis debe de efectuarse por países individuales. Hagámoslo para el caso de España y Alemania en el periodo 2001-2009. Se trata de la época de la burbuja inmobiliaria en muchos países del mundo (aunque Alemania no la padeció) que desencadenó la crisis financiera y la Gran Recesión en la que nos encontramos. En el Gráfico 1 se muestran los tipos de interés del BCE y las tasas de desempleo observadas en los mercados de trabajo de Alemania y España:

Gráfico 1. Evolución de los tipos de interés y la tasa de desempleo de Alemania (arriba) y España (abajo), 2001-2009

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Para el caso de Alemania, la política monetaria del BCE favorecía la estabilización del mercado de trabajo. En las épocas en las que la tasa de desempleo aumentaba (2001-2005) la política monetaria fue expansiva con tipos de interés bajos que estimulaban el consumo, la inversión y las exportaciones (vía depreciación del Euro). Como ya se comentó en este blog, a partir de 2005, la reforma laboral alemana trajo consigo una reducción del desempleo y la política del BCE de esos años resultó ser contractiva con subidas de tipos de interés que contuvieron la demanda agregada. El coeficiente de correlación lineal entre la tasa de desempleo en Alemania y el tipo de interés del BCE es negativo y alto (-0.89) lo que parece mostrar que el diseño de la política europea estaba marcado por la evolución del mercado laboral alemán.

“Para el caso de Alemania, la política monetaria del BCE favorecía la estabilización del mercado de trabajo… los tipos de interés del BCE no se movieron de acuerdo a las necesidades de estabilización de la economía española.”

En España el ciclo económico se comportó de forma diferente. La burbuja inmobiliaria permitió un descenso continuado de la tasa de paro desde 2003 a 2007, quizás sobre-estimulado por tipos de interés excesivamente bajos decididos en el BCE. La desaceleración económica que sufrió la economía española a partir de 2006 vino acompañada por tipos de interés crecientes y fuertes aumentos en la tasa de desempleo que en poco menos de dos años se duplicó al pasar del 8% al 16%. La misma medida de correlación lineal entre las series de tipos de interés y de desempleo para España da un valor próximo a cero (-0.09), lo cual refuerza la idea de que los tipos de interés del BCE no se movieron de acuerdo a las necesidades de estabilización de la economía española.

“Las uniones monetarias tienen este problema; la política monetaria se centraliza y funciona bien sólo cuando los ciclos económicos de los países están sincronizados.”

Las uniones monetarias tienen este problema; la política monetaria se centraliza y funciona bien sólo cuando los ciclos económicos de los países están sincronizados. Al tener una coyuntura económica bastante alejada del referente alemán, la economía española recibió de la política monetaria del BCE un impulso a la volatilidad en lugar de a la estabilidad. Los movimientos de los tipos de interés intensificaron la fase expansiva del ciclo y dificultaron la recuperación tras la crisis.

  1. Absolutamente de acuerdo: muy iluminadora la evidencia empírica y la conclusión sobre los problemas de aplicar una misma política monetaria a las muy heterogéneas economías de la eurozona. Pero en la primera parte de este interesante post, Mikel da cuenta del consenso teórico. ¿Hasta cuándo ese consenso teórico seguirá negando la evidencia empíricaa? Pese a las continuas disminuciones de los tipos de interés a través de los años (eso es largo plazo, no?), la expansión monetaria nose ha trasladado a los precios y lo que tenemos delante, por el contrario, es la amenaza de una deflación. La predicción del modelo de consenso teórico arrasada. ¿Alguna sugerencia?

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  2. ¿Dónde ha quedado la relación a largo plazo de precios y cantidad de dinero? ¿Cómo puede ser que los precios no crezcan cuando de manera sostenida aumenta la masa monetaria? Te ofrezco, Jorge, algunas respuestas aunque ninguna de ellas del todo convincente (seguramente). En primer lugar, buena parte de la expansión del balance de los bancos centrales no se ha trasladado a la oferta monetaria porque ha quedado como reservas bancarias (los bancos centrales están presionando con tipos de interés negativos para que la banca comercial use estas reservas para dar crédito a empresas y familias). Tampoco se han producido inyecciones de liquidez directas para financiar a los gobiernos en la emisión de deuda nueva que se transmiten con rapidez en crecimiento de precios. En segundo lugar, la gravedad de la crisis es superior a lo que se esperaba y el crecimiento económico potencial se ha resentido con lo que la demanda de dinero cae y con ella la presión sobre los precios (recuérdese la teoría cuantitativa con su relación MV=PY). Y finalmente, el largo plazo quizás sea más largo de lo que pensamos y la inflación esté todavía por llegar.

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