Regreso al futuro (I): ¿estamos peor que en 1985 en términos de empleo?

Regreso al futuro (I): ¿estamos peor que en 1985 en términos de empleo?

Me pregunto qué pensarán las generaciones más jóvenes de la celebración de la película Regreso al Futuro que hemos hecho los que tenemos más de 35 años (aquí, aquí y aquí). No sé si entenderán cuánto nos hizo soñar el 2015 que reflejaba la película. Y pese al desencanto por todo lo que no se ha cumplido, también debemos reconocer que España y los españoles estamos en 2015 a años luz de donde estábamos 1985.

Hemos perdido muchas cosas desde 2007, pero no hemos regresado a 1985. Repito mis propias palabras de hace pocos días: en 1985 apenas salíamos de la crisis de los ochenta, aún desmontando el entramado económico del franquismo, no habíamos entrado en la CEE (nos faltaba un año) y la peseta compraba más bien poco en el exterior. Prácticamente todos los indicadores económicos de 2015 mejoran los niveles de 1985: nivel de consumo medio de los hogares, consumo de energía, el acceso a servicios esenciales (públicos y privados), infraestructuras, salud, uso de tecnologías, esperanza de vida, número de grandes empresas y pymes multinacionales, número de estudiantes universitarios, etc. Pero en este post me quiero concentrar en el empleo en España y defender que 2015 sigue siendo, aun con toda su gravedad, un presente preferible al que teníamos en 1985.

En 1985 tenían trabajo 11 millones de personas, apenas el 28% de la población total (el dato más bajo hasta hoy) de las cuales casi dos millones lo hacían en un sector agrario precario, y se ejecutaba una dolorosa reconversión industrial. Pese a los más de 4 millones de empleos que se han perdido desde 2007, hoy trabajan en España casi 18 millones de personas, el 38% de la población total del país. Como refleja el Gráfico 1 el mejor dato histórico de la democracia, se dio justo antes de empezar la caída en 2007, cuando el 45% de la población total del país trabajaba. Ya lo dice el Ministro Guindos hablando de esta misma comparación 1985-2015 “la tasa de paro era parecida a la de ahora, pero la de empleo era muy diferente” (si bien mi gráfico no se ajusta exactamente a la definición técnica de tasa de empleo el mensaje se mantiene)

Gráfico 1. Evolución del ratio empleo/población total

BTF_01  Fuente: elaboración propia en base a datos del INE

Y es que el mercado laboral español ha sufrido profundas transformaciones en estos 30 años. Para comentarlos utilizo aquí agrupados en el Gráfico 2 algunas ilustraciones que pertenecen al Trabajo de Fin de Grado que Andrea Cenoz Espinal elaboró y defendió el semestre pasado aquí en la UPNA [1]. La transformación estructural de la economía española en estos treinta años aparece clara. El sector agrario ha pasado de emplear más de 2 millones de personas a mediados de los ochenta a menos de la mitad de esa cifra en el presente. En cuanto a la industria ambas crisis comenzaron con algo más de 3 millones de empleos industriales. Aquellos 3 millones eran casi un tercio del empleo total de entonces por lo que la destrucción de empleo industrial se vivió como una catástrofe en esos años. Habiendo perdido más empleos industriales desde 2007 que los que se perdieron en la década en que entramos en Europa no tenemos sin embargo la sensación de que esta haya sido una crisis industrial. La gran recesión en España se ha asociado desde el comienzo con el sector de la construcción que ha perdido más de 2 millones de empleos desde 2008. Esto implica regresar en 2014 a un nivel de empleo en construcción similar al que teníamos en 1986.

Gráfico 2. Comparativas de empleo en distintos sectores 1980-1986 vs 2008-2014

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Fuente: Cenoz Espinal (2015)

Sin embargo, los cambios más profundos en el empleo en España entre los primeros ochenta y la crisis actual están en la importancia del sector servicios y la inserción laboral de la mujer. Ya éramos un país de servicios durante la transición, ya que era el sector que más gente empleaba, pero a duras a penas doblaba al sector industrial, segundo en importancia. Hoy el terciario emplea casi tres veces la gente empleada agricultura, industria y construcción juntos. Casi 13 de los 18 millones de españoles que trabajamos en 2015, lo hacemos en el sector servicios. Si pudiéramos profundizar en el empleo dentro del propio sector, seguramente observaríamos también cambios profundos en los tipos y calidad de los servicios que producimos hoy frente a los que nos empleaban hace 30 años.

La inserción de la mujer en el mercado laboral es probablemente, el cambio que más impacto ha tenido en la sociedad española en estos 30 años. La tasa de actividad de la mujer se ha doblado desde 1980. Menos de 3 de cada 10 españolas trabajaba entonces. A finales de los ochenta el incremento de las mujeres en el mercado de trabajo era tema de investigación económica por su novedad e implicaciones. De hecho, la tasa de actividad femenina no ha dejado de crecer desde entonces, pero tampoco se ha detenido su crecimiento durante en esta crisis: la necesidad de buscar más recursos para las familias ha empujado a más mujeres a entrar en el mercado laboral. Pese a ello, la presencia de la mujer en el mercado laboral español es todavía inferior a la de otros países de nuestro entorno. Y la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue siendo un problema sin resolver.

Gráfico 3. Tasa de actividad femenina

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Fuente: Cenoz Espinal (2015)

Aunque quede mucho por hacer y hayamos destrozado muchos de los avances económicos y sociales a lo largo de este último lustro, en 2015 estamos muy lejos de dónde estábamos en 1985 en términos de empleo. Yo dejaría aparcado el Delorian por aquí cerca.

[1] Cenoz Espinal, A. ‘Comparison of Unemployment in the 1980s and in the actual crisis in Spain’ Trabajo de Fin de Grado, FCCEE, UPNA (2015)

  1. Es cierto, no todo tiempo pasado fue mejor incluso desde un presente de sal y aridez. Pero los datos no lo son todo. Importan las percepciones. A mediados de los 80 las expectativas eran que la larga noche de piedra estaba a punto de acabar y que por fin íbamos a ser ungidos por la normalidad, por la europeidad…
    Ahora es distinto. Las expectativas, incluso suponiendo que la crisis será superada porque no hay una que cien años dure, nos repasan de crudo realismo. No tendrás un trabajo estable, ni tendrá que ver con aquello para lo que te preparaste. Vivirás lejos de los tuyos y aunque tengas una nómina, durante muchos años serás pobre…
    En “Una noche en París” de Woody Allen, todos los personajes desean volver al pasado y cuando lo consiguen, los que se encuentran allí quieren volver a un pasado anterior aún. Hasta que el personaje de Owen Wilson, como el artículo de Mar, abre una rendija de realismo: “En ese pasado la esperanza de vida era de 35 años, no había analgésicos, el hambre era una cuestión global y… no existía el valium”

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  2. Pingback: ¿Hay que tomarse en serio eso de la reindustrialización? « De qué vais? #LosEconomistas

  3. Jorge, está claro que la zanahoria europea de 1986 funcionó muy bien (también en la carrera hacia el euro desde 1998 a 2000). Tendremos que pensarnos otra zanahoria que nos sirva para avanzar con ilusión.

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  4. Desde la ignorancia de no haber vivido otra crisis antes, creo que a pesar de los datos de (leve) mejora del mercado laboral, mi generación se ha preparado para salir de aquí. Empezamos la carrera en plena crisis y sin ninguna expectativa de encontrar un buen trabajo en España y nos enfocamos a internacionalizarnos. Desde mi punto de vista, a pesar de que el mercado mejore, los mejor preparados intentaran expandirse y salir de España lo que creo que ha cambiado en esta crisis ya que antes generalmente la idea era que los buenos se querían quedar.
    Creo que esto perjudicará a España unos años, pero si vuelven los más preparados y han desarrollado sus habilidades fuera, podrán después llevar a España a ser más fuerte.

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  5. Aunque se hayan ”esfumado” muchos de los logros que habíamos conseguido antes de hundirnos en esta crisis, no hemos retrocedido tanto como pare llegar a niveles de 1985; eso es cierto.
    Sin embargo, si profundizamos detrás de los datos de creación del empleo, ¿qué podemos intuir?Ahora mismo, existe una creación de empleo de mala calidad y contratos de los que pocos llegan a más de 4 horas, no creo ni que sea sostenible para una economía a largo plazo ni que invite a las nuevas generaciones a quedarse en este país. Nos deberíamos preocupar más por lo que hay detrás de esos números y mirar más allá del corto plazo. Tristemente, como la situación se mantenga así, hará mella en nuestro país dentro de unos años.

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  6. En primer lugar me gustaría recalcar como Bea, que hablo desde el desconocimiento de una crisis anterior a esta y que esto solo son ideas que deberían de ser sometidas a un estudio más exhaustivo. De cualquier forma ahí van:

    Empezaré hablando del cambio en lo referente al sentimiento europeo de aquí a dos semanas atrás. Se ha demostrado que la población europea sigue teniendo un sentimiento de unión pese a todos los fallos estructurales que han aflorado en Europa. Todas las banderas de facebook apoyando a Francia y claro está toda la propaganda mediática han hecho casi olvidar los problemas a los que nos enfrentábamos hace “dos días”.
    Es poco pero es algo. Sería interesante que esto no quedara solo en ese sentimiento romántico de fraternidad y que hubiera una mayor cooperación y coordinación en cuanto a políticas fiscales y de desarrollo para intentar cerrar la brecha norte-sur que actualmente sigue existiendo en Europa azotando a muchas familias de la parte desfavorecida. Es necesaria una Europa unida monetaria y fiscalmente que pueda afrontar otra crisis del mismo calibre navegando en el mismo rumbo como se demuestra que a veces puede hacer.

    En cuanto al ámbito nacional, nos toca cambiar, pero cambiar de verdad. Parece que hemos tocado fondo y que ahora toca levantarse. Nuestra generación se ha topado con muchos problemas que ni sabíamos que existían (corrupción, desempleo un sistema educativo anticuado, falta de crédito y dependencia del sistema bancario, insostenibilidad de las pensiones… y cuidado con la privatización de la sanidad). Necesitamos buenos políticos que estén más motivados por su legado que por su bolsillo, que creen formas de financiación para emprendedores y pymes para que puedan crecer y crear empleo, que desarrollen un sistema educativo que, a parte de renovar las asignaturas impartidas, enseñe a los jóvenes a valerse por sí solos (enseñar a buscar, entender, seleccionar y usar la información) y no solo a memorizar.
    También deberán enfrentarse a una restructuración del modelo actual de pensiones dada su insostenibilidad a largo plazo. El modelo de reparto no garantiza el estado de bienestar. La demografía española ha cambiado y también es necesario cambiar el sistema de pensiones hacia un sistema de capitalización individualizada (dando a elegir a los trabajadores con años cotizados qué sistema prefieren).

    Finalmente no olvidemos el significado de democracia. Debemos de votar pensando y no por costumbre o tradición (para ello es clave la educación) ya que eso solo favorece al estancamiento y no al dinamismo.

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  7. Creo que en el momento actual no debemos olvidar de donde venimos: la burbuja inmobiliaria llego a suponer un 14% del PIB y el desempleo que supuso la ruptura de esta es muy importante. El cambio de modelo agrícola a uno de servicios ha generado muchos desequilibrios, se trasladaron los empleos de baja cualificación de la agricultura a la construcción lo que no aumento la productividad, siendo la española más baja que la de Portugal o Grecia.
    En el último año España lidera la creación de empleo de la OCDE, la calidad de estos empleos vendrá más adelante ya que ningún país ha salido de una recesión creando empleo fijo.
    Creo que hay muchas razones para ser optimistas, como dice Mar estamos a años luz de donde estábamos en 1985.

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  8. Cómo todo buen estudiante de Economía o ADE, hemos estudiado repetidamente qué es el ciclo económico, cuáles son sus etapas y cómo controlarlo utilizando las medidas más apropiadas para cada situación. Sin embargo, los errores en política económica en todo el mundo, no sólo España, se suceden una y otra vez; como si la historia no pudiese enseñarnos nada nuevo. En mi opinión es claramente inevitable. El ser humano está, de algún modo, programado a tropezar dos veces con la misma piedra, como bien apunta el refranero popular.

    No puedo encontrar mejor ejemplo para explicar este fenómeno que el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2007, el comienzo de la crisis actual. Todo el mundo veía como la economía estaba recalentada con tasas de empleo muy superiores a lo “habitual”, pero nadie se plantó y puso remedio. ¿Por qué? Porque cuando las cosas van bien, las emociones nublan la vista a largo plazo y nos vemos inmersos en un período efímero sí, pero de seguridad y bonanza. Casi toda la población disfrutaba de un trabajo relativamente estable y tenía grandes esperanzas de futuro. Y a a pesar de que haya habido varias crisis precedentes con síntomas similares, aunque en otros sectores dependiendo de la época, preferimos darle la espalda y creer que esta vez no habrá punto de inflexión. Pero eso sólo nos hace ingenuos y agrava las consecuencias futuras.

    Como bien ha dicho Jorge Nieto, en eso se basa todo; en percepciones, esperanzas, expectativas. La idea de que esta crisis es peor que las demás está, bajo mi punto de vista, en nuestra propia perspectiva. El estudio de las magnitudes macroeconómicas de este artículo muestra claramente cómo la crisis de 1985 tuvo un impacto mucho mayor en el empleo, pero tenía una diferencia clara con la actual, la esperanza. El problema fundamental de la crisis actual es, a mi forma de ver, una crisis en la capacidad de nuestro país para crear empleo duradero y de calidad. Y es cierto que cambiar las ideas que nuestra generación ha adquirido a través del bombardeo de noticias pesimistas de los medios llevará tiempo. Pero cuando esa chispa de motivación aparezca y seamos capaces de hacerla llegar a todos; entonces, y solo entonces, el crecimiento económico y la creación de empleo despegarán. ¡Creamos!

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  9. A pesar de haber destrozado muchos de los avances conseguidos en los últimos años, la situación actual es muy superior a la vivida en 1985 ; sobre todo en empleo. El incremento del empleo se ha centrado principalmente en el sector servicios. A su vez, deberíamos destacar la incorporación de la mujer al mundo laboral, que ha ayudado a incrementar la población activa.

    Otro de los motivos por los que el que el empleo ha aumentado últimamente es que cada vez hay más gente contratada en empleos a tiempo parcial que apenas duran unos pocos meses.
    Por otro lado, la población de 1985 tenía una esperanza en un futuro mejor muy superior a la que tiene la población de hoy en día. Como estudiante universitaria y teniendo en cuenta lo que he observado en mi entorno, podría decir que los jóvenes tenemos pocas esperanzas en el futuro cercano. Lo más probable es que a pesar de tener una buena preparación, tengamos que emigrar a otro país en busca de un empleo.

    Esto me hace reflexionar y preguntarme si emigrar en busca de un trabajo es lo correcto. Si todas las personas cualificadas se van del país, difícilmente este va a mejorar.

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  10. Por mi parte estoy de acuerdo en la visión de que la situación económica y especialmente del mercado laboral fue mucho peor en 1985 que en 2015. De hecho, los datos son la manera más objetiva de ver esta situación, en cuanto a la tasa de desempleo.

    Sin embargo, en un momento en el que nos sentimos tan europeos como el resto de países de la Unión, este golpe se ha podido sentir más fuerte, ya que probablemente los españoles lo esperaríamos menos. En un momento de boom económico, la población tiende al optimismo, y más cuando no sentíamos la brecha que nos separaba de países como Francia, Alemania, Reino Unido, etc. Es por eso, que en cierto sentido, parezca que hayamos caído desde más alto, y después de casi 8 años de crisis nuestra visión hacia el futuro sea cada vez más pesimista; aunque esa es solo la opinión de una persona que obviamente no ha vivido otra crisis que no sea esta.

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  11. Probablemente, aunque los datos de la actual crisis diverjan con los de 1985, nos preocupan tanto o incluso más que a nuestros antepasados. Es inevitable pensar hacia el futuro, nuestro futuro. Estudiantes que en dos años, “si la cosa no se tuerce”, saldremos al llamado mundo laboral, que tanto tememos. La pregunta es: ¿Saldremos al mercado laboral nacional o nos enriqueceremos culturalmente en diferentes lugares del mundo, consecuencia de los precarios contratos y ofertas de trabajo de España?

    La respuesta no será sorprendente. Después de experimentar vivencias y de la estancia en diferentes países, lejanos o no tan lejanos, somos más conscientes de las debilidades, dificultades, y complicaciones en las que nuestra nación está inmersa. Por ello, y siendo realistas no queremos ser “becarios” durante 20 años.

    Sintiéndolo mucho, nuestros padres y abuelos, serán espectadores de una de las mayores masas de fuga de cerebros, que en consecuencia desembocarán en un gran envejecimiento de la población llegando a fracturar su estado de bienestar.

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  12. En primer lugar, decir que la crisis del 1985 habría tenido en general efectos más agravantes, pero habría que preguntarles también a los trabajadores del sector inmobiliario y relacionados, que opinan sobre esto. Está claro que las crisis no afectan homogéneamente a todos los sector y todas las clases sociales.

    Me remito a lo mencionado primero por Jorge Nieto y luego por Cristina Barrio. Las expectativas de la sociedad tienen un papel más importante que las decisiones económicas y políticas. Al fin y al cabo, la sociedad en conjunto hace que un país sea como es y que salga adelante o se estanque en tiempos difíciles. Ahora bien, está claro que las decisiones tomadas por los líderes políticos y consecuentemente por otros agentes como los empresarios e inversores tienen un gran impacto en el conjunto de la sociedad. También en las expectativas y en la mentalidad de los ciudadanos, siendo los medios de comunicación el principal protagonista. Dependiendo de estas expectativas los jóvenes decidirán si deben quedarse aquí o de emigrar. Considero que la fuga de cerebros es otro problema grave que España ha tenido desde el comienzo de la crisis y tiene actualmente. Además, normalmente suelen ser las personas mejor preparadas las que se van

    Por otra parte, creo que una buena educación es la base de todo. Por ejemplo, yo estuve el año pasado en Alemania. Allí, desde pequeños los dividen en distintos colegios dependiendo de su inteligencia y otros factores. La verdad es que no estoy muy de acuerdo con esta política. Sin embargo, con lo que si estoy de acuerdo(también lo hacen en Alemania) es con dirigir y aconsejar el campo donde más eficiente puede ser una persona y más motivada puede trabajar en un futuro. Tengo la sensación de que bastantes jóvenes eligen una carrera casi por eliminación. Además, como bien ha dicho Álvaro, necesitamos una restauración de las asignaturas impartidas. El otro día decía un líder político en la universidad que se han eliminado muchas asignaturas de pensar. Y eso no es casualidad. Nos hacen como quieren que seamos.

    Finalmente, tenemos que ser conscientes de que podemos hacer para mejorar la situación, porque aunque sea poco algo podemos hacer. Y si todos pensáramos así y no fuéramos tan “egoístas” quizá otro gallo nos cantaría. Porque como dije, el conjunto de la sociedad y cada individuo que forma parte de ella son el motor de la misma.

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  13. En mi opinión, la economía española ha estado siempre caracterizada por una falta de tejido industrial suficientemente grande y estabilizada que nos garantice un empleo más estable a largo plazo. Nuestra tasa de desempleo es muy inestable. Por tanto no nos separa mucho esta crisis de la vivida aquel entonces.
    Está claro que la industria estuvo impulsada por el sector inmobiliario y cuando este calló creo un gran número de parados en este sector. El problema de esa industria era que no estaba lo suficientemente instalada (con cimientos sostenibles) en las raíces de la economía española. En el momento en el que España pueda gozar de unas empresas que garanticen estabilidad, empleo de calidad y compromiso con el desarrollo sostenible de la economía y la sociedad española, España podrá gozar de una mayor calidad de vida, menos pobreza, menos desigualdad y gozará también de una mayor competencia internacional. Se podrá financiar de manera satisfactoria el estado de bienestar. De esa manera se conseguirá evitar tasas de desempleo tan altas como las hubo durante ambas crisis.
    El ejemplo más claro y fácil que me viene a la mente es Alemania, que a pesar de deslocalizar parte de su producción de sus grandes empresas mantienen su eje y sus inversiones más importantes en su país.
    En definitiva el problema del empleo en España siempre estará ahí y su motivo será uno u otro pero el primordial siempre será el mismo, la falta de tejido industrial que consiga lanzar la economía hacía un camino estable y con mucho menos desempleo natural.
    PD: I+D+i parece ser algo inusual y desconocido para los españoles.

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