¡Viva la Revolución!

¡Viva la Revolución!

“Esto no es un libro. Es un libelo, una calumnia, una difamación. No es un libro, en el sentido ordinario de la palabra. No; es un insulto prolongado, un escupitajo a la cara del arte, una patada en el culo a Dios, al hombre, al destino, al tiempo, al amor, a la belleza…”

Esta era la declaración de principios de “Trópico de Cáncer”, la primera novela de Henry Miller, cuya versión inglesa tuvo que ser editada en París (imposible pasar la censura americana) y que dio a su autor un nombre en el underground literario mundial. Sigue leyendo

¡Gratis!

¡Gratis!

En el mundo al que estamos acostumbrados, el mundo físico, la palabra “gratis” nos llama la atención y nos seduce, nos hace girar la cabeza y detenernos cuando la leemos en el escaparate de una tienda o en el anuncio de la revista que estamos ojeando. En el mundo al que nos estamos acostumbrando, el mundo digital, sin embargo, lo extraño es tener que pagar por acceder a un contenido en la web o por descargar una aplicación para nuestro smartphone. Sigue leyendo

¿Hay que tomarse en serio eso de la reindustrialización?

¿Hay que tomarse en serio eso de la reindustrialización?

A los economistas ortodoxos se les pone una cara de profundo escepticismo cuando algún colega de historia económica sugiere que el Estado puede ser eficaz para que el libre mercado pueda promover el crecimiento industrial y el cambio tecnológico. Menudo anatema frente a la idea de que «la mejor política industrial es la que no existe». Con retraso, nuestro debate económico ha incorporado la necesidad de reindustrializar España más allá del manoseado concepto de qué modelo productivo precisamos. Sigue leyendo

Regreso al futuro (I): ¿estamos peor que en 1985 en términos de empleo?

Regreso al futuro (I): ¿estamos peor que en 1985 en términos de empleo?

Me pregunto qué pensarán las generaciones más jóvenes de la celebración de la película Regreso al Futuro que hemos hecho los que tenemos más de 35 años (aquí, aquí y aquí). No sé si entenderán cuánto nos hizo soñar el 2015 que reflejaba la película. Y pese al desencanto por todo lo que no se ha cumplido, también debemos reconocer que España y los españoles estamos en 2015 a años luz de donde estábamos 1985.

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