Religión y Finanzas

Religión y Finanzas

No es ningún secreto el papel que han jugado las normas de comportamiento ético, social o cultural, en el desarrollo de las finanzas. De hecho, a pesar de ser una actividad ordinaria desde los orígenes de la operación de préstamo, las tres principales religiones monoteístas condenaron, con distintas matizaciones, el cobro de intereses, afectando, por tanto, a su conceptualización y desarrollo.

En el caso del cristianismo, dicha condena afectó a la generalidad de los individuos y no fue hasta 1821 cuando el Santo Oficio señaló que el cobro de intereses no era pecado (siendo en 1917 cuando lo despenalizó formalmente en el Derecho Canónico). Bien es cierto que algunos canónigos en el siglo XIII ya habían justificado el cobro de intereses para compensar el lucro cesante y, posteriormente, integrantes de la Escuela de Salamanca y, en particular, el llamado “Doctor Navarro” D. Martin de Azpilcueta, en el siglo XVI, había justificado un cobro a modo de comisión para justificar un salario digno del banquero.

El judaísmo, si bien partía del mismo principio recogido en el Deuteronomio, permitió que al extranjero (el que no comparte la fe) pudiera cobrársele interés. A pesar de esa licitud genérica de la usura, la prohibición del cobro de intereses a judíos, en cambio, se mantuvo hasta momentos bastante recientes (aunque fue transformándose en una condena moral que, en la práctica, era usualmente evitada imponiendo cláusulas en los contratos que legalizaban dicha situación).

El islam prohíbe la ribā (que es un concepto amplio pero que incorpora el cobro de intereses por el uso del dinero). Dicha prohibición sigue manteniendo su vigencia hasta los tiempos presentes. Conviene indicar que prohíbe el cobro de intereses por el simple transcurso del tiempo, pero no prohíbe el beneficio. De hecho, la Shari’a reconoce la posibilidad de que un bien tenga un valor distinto si se paga al contado o a plazo. De este modo, las ganancias asociadas a un préstamo pueden estar relacionadas con los beneficios o pérdidas del objeto de la financiación. Esta ligazón al resultado es la que le confiere licitud moral y es la que fundamenta el desarrollo de todas las operaciones financieras en el ámbito islámico. Unida a la ribā, hay tres principios adicionales que implican la nulidad de un contrato: la presencia de gharar (que podríamos considerar como información asimétrica relevante entre las partes) y de maysir (ganancia fácil o derivada del azar) y la inversión en productos o sectores prohibidos (haram), como el alcohol, las armas, la pornografía o la carne de cerdo, entre otros. Por otro lado, relativo a los contratos, hay dos principios adicionales: la necesidad de compartir beneficios y pérdidas y el principio de relación de toda transacción con un elemento tangible. Estas características han llevado al desarrollo de la denominada Banca Islámica (que opera acorde con las leyes de la Shari’a) y de la aparición de “ventanillas islámicas” en bancos tradicionales que ofrecen productos financieros acordes con la Shari’a.

Estas diferencias, salvo las relativas al mundo islámico y que afectarían a la prohibición de algunas operaciones o a su alteración para hacerlas lícitas, parecerían indicar que el efecto de la religión en las finanzas es una cuestión del pasado y cuyo impacto actual (al menos fuera del mundo musulmán) es prácticamente despreciable. Sin embargo, la realidad revela que el impacto de la religión es mucho más profundo que el que se desprende de esta visión simple, puesto que tiene consecuencias que afectan, incluso, a las actitudes hacia el riesgo, influyendo en las decisiones económicas y, en consecuencia, en los precios de los activos arriesgados en el mercado. En este sentido, un artículo algo más reciente que las referencias anteriores, publicado por Alok Kumar, Jeremy K. Page y Oliver G. Spalt en el Journal of Financial Economics (2011), ha puesto el énfasis en el papel de las creencias religiosas, a través de sus normas sobre el juego, sobre los resultados agregados del mercado. En este trabajo se analizan dos variantes cristianas: Católicos y Protestantes. Según los autores del trabajo, debido a la diferencia en la percepción ética del juego entre ambas iglesias (más tolerante al juego en el ámbito católico), en las regiones norteamericanas con mayor ratio Católicos/Protestantes los inversores tienen mayor propensión a invertir en activos altamente arriesgados, es más usual remunerar a los directivos con opciones sobre acciones (stock options), la rentabilidad del primer día tras una oferta pública de venta (OPV) es mayor y la prima negativa por activos altamente arriesgados es igualmente más elevada. Estos autores también señalan que el impacto de las creencias religiosas es mayor en instituciones pequeñas-medianas, mientras que en las grandes el efecto se reduce debido a la existencia de prácticas financieras más estandarizadas. El impacto es más notorio en las instituciones que negocian más activamente en el mercado y de modo más agresivo.

Si se han observado diferencias entre católicos y protestantes, pertenecientes al cuerpo común cristiano, ¿qué puede esperarse si se considera el islamismo? Nótese que, como aplicación del gharar, se desprende la prohibición de las operaciones de seguro del contexto occidental (aunque es posible crear asociaciones conjuntas para darse cobertura a los resultados de los siniestros) y, del maysir, se deriva la prohibición de los juegos de azar, además de toda operación especulativa en la que quepa la posibilidad de perder totalmente la inversión, lo que supone, de facto, la prohibición de estrategias especulativas con derivados, como opciones y futuros.

Todas estas cuestiones sugieren que tanto las decisiones individuales como las políticas de incentivos, y de ello las políticas de empresa (que pueden abarcar decisiones de inversión, pero también de financiación), están influidas por aspectos sociales, culturales y éticos y, más en concreto, religiosos, lo que enfatiza el papel relevante, pero frecuentemente trivializado, de dichas variables en la explicación de la actividad económica.

  1. Rafa, ¿implicaría esto que los países católicos seríamos más propensos a las burbujas económicas si las asociamos a comportamientos más arriesgados de los agentes económicos? …esto podría ser un interesante tema para un TFG…

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  2. El artículo no lo conecta directamente. No obstante, si los católicos tienen mayor tolerancia al juego, es muy probable que tengan en sus carteras una mayor proporción de “lottery like stocks” que son más afectados por los sesgos de comportamiento y están en un casi permanente desequilibrio. En la medida en que estos desequilibrios afecten significativamente a los crecimientos y estallidos de burbujas financieras tendríamos la conexión buscada.

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